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miércoles, 15 de octubre de 2025

Sharon Olds

LA ÉTICA Y LA MUERTE

No es algo malo su muerte.
Ni bueno, ni malo.
Queda fuera del mundo moral.
Cuando las enfermeras vacían la bolsa del catéter
y vierten el fluido ámbar y pálido
en una taza para medir, no hacen
algo bueno ni malo: es sólo
su cuerpo. Incluso cuando el dolor
crispa su rostro, su boca
cuando hace un chasquido,
su quijada al contraerse,
no son malos, no hay alguien haciéndoselo,
no hay culpa, ni vergüenza:
sólo placer o dolor. Es el mismo reino
del sexo, de los impulsos nerviosos,
un reino sin iglesia, en él lo besamos,
en él acariciamos su cabello pringoso,
su mujer y yo, 
una a cada lado, secando restos 
de saliva en sus labios blancuzcos.
Su cuerpo nos siente atenderlo
fuera del mundo de la moral,
como si le hiciéramos el amor en un bosque,
escuchando desde una pradera remota
los cánticos distantes de una asamblea:
gotas más pequeñas que las más pequeñas gotas de rocío
cubren su cuerpo cuando nos inclinamos a tocarlo.


File:Sharon Olds (Madrid) (cropped).jpg - Wikimedia Commons

martes, 21 de noviembre de 2023

Sharon Olds

Primer amor

Era domingo por la mañana, tenía el New York
Times desplegado en el suelo del dormitorio, la
tinta negra se derramada como plata oscura en el
reverso de mis manos, era primavera y tenía 
el tragaluz de la ventana del cuarto abierto para
que entrase, incluso tenía la radio
encendida, estaba dejando que entrase del todo, las
vocecillas plateadas de la radio; incluso
me permití sentir que era Pascua, la
flor oscura de la vida abriéndose 
de nuevo, su vida le había sido
devuelta otra vez, estaba enamorada y podía soportarlo, con las manos
manchadas de tinta, las noticias de la radio
llegaban a mis oídos, se había producido un accidente
y dijeron tu nombre, eras hijo del famoso y
dijeron tu nombre. Luego dijeron donde habían
llevado a los heridos y a los muertos, y llamé al
hospital, recuerdo que me arrodillé junto
al teléfono de la entrada de la tercera planta de la residencia, las
escaleras escarpadas en descenso
junto a mí, hablé con un hombre
joven, un joven médico en la
sala de urgencias, mi oído abierto
presionaba el oscuro auricular, mi vida abierta
presionaba el universo, dije
Cuál de ellos ha muerto? Y dijo tu nombre,
él estaba allí en pie en la habitación contigo
y decía tu nombre. Recuerdo que apoyé 
la frente contra los barrotes barnizados
del carril de la balaustrada y me sujeté 
apretándolos como si quisiera
arrancarlos todos a la vez, cerrarlos como una puerta
oscura, cerrarme yo misma como una puerta 
igual que habías sido tú encerrado, cerrado del todo, pero no pude
hacerlo, el dolor seguía avanzando a través de mí como
la vida, como el regalo de la vida.


Sharon Olds (autor de Muertos Y Los Vivos,Los )) - Babelio
Sharon Olds , poeta americana 

martes, 19 de julio de 2022

Sharon Olds

ÚNICO  AMOR

                      (Para mi hija)

 


Tumbada yo en la playa,observándote
mientras estás tumbada tú en la playa, te grabo
en mi memoria enfrentándome al tiempo en que ya no estés conmigo:
tus labios amoratados, hinchados en el calor
y suaves como los filamentos internos de una concha;
tu piel de galleta dorada, glaseada y
ligeramente granulada, como la superficie de una galleta;
el solemne enredo de tu melena.
Te he amado en vez de a otras personas,
amado para no amar a nadie más,
cada uno de los sesgos de tu cuerpo
en construcción de dios, como yo te construí a mí en mi interior,
un mundo sellado. ¿Y si de tus labios
hubiera aprendido el amor de otros labios,
de tus engomadas pestañas de fantasía el amor de
otras pestañas, de tus ojos cerrados y temblorosos
el amor de otros ojos,
de tu cuerpo los cuerpos,
de tu vida las vidas?
Hoy entiendo que todo está ahí para que de ti lo aprenda:
amar eso que no me pertenece.

viernes, 28 de enero de 2022

Sharon Olds

The death of Marilyn Monroe

 

The ambulance men touched her cold
body, lifted it, heavy as iron,
onto the stretcher, tried to close the
mouth, closed the eyes, tied the
arms to the sides, moved a caught
strand of hair, as if it mattered,
saw the shape of her breasts, flattened by
gravity, under the sheet
carried her, as if it were she,
down the steps.

These men were never the same. They went out
afterwards, as they always did,
for a drink or two, but they could not meet
each other’s eyes.

Their lives took
a turn–one had nightmares, strange
pains, impotence, depression. One did not
like his work, his wife looked
different, his kids. Even death
seemed different to him–a place where she
would be waiting,

and one found himself standing at night
in the doorway to a room of sleep, listening to a
woman breathing, just an ordinary
woman
breathing.







La muerte de Marilyn Monroe

 

Los de la ambulancia tocaron su frío
cuerpo, lo subieron, pesado como el hierro,
encima de la camilla, trataron de cerrar la
boca, cerraron los ojos, ataron los
brazos a los lados, desplazaron
un mechón de pelo, como si les importara,
vieron la forma de sus pechos, achatados por
la gravedad, se la llevaron
bajo la sábana, digamos,
escaleras abajo.

Esos hombres nunca volvieron a ser los mismos. Más tarde
se fueron, como siempre,
a tomarse una copa o dos, solo que no podían 
mirarse a los ojos.

Sus vidas dieron
un vuelco, uno tenía pesadillas, extraños
dolores, impotencia, depresión. Al otro no
le gustaba su trabajo, su esposa se veía
distinta, sus hijos. Incluso la muerte
le parecía diferente-un lugar donde ella
estaría esperando,

y el otro se encontró a sí mismo, ahí parado, por la noche
en el umbral del dormitorio, escuchando
a una mujer respirar, tan solo una mujer
normal
respirando.



jueves, 14 de diciembre de 2017

Sharon Olds

ESTO
Quizá si no tuviera esto
yo misma me llamaría la hija de mi madre
o identificaría mi alma con el cuenco azul
colocado sobre la mesa, o con el muro de oro, o el campo.

Me llamaría a mí misma Cobb, Stuart, Torrance,
McLean, vestiría con tela escocesa todo el tiempo,
verde clan, rojo sangre,
línea fina de vena purpúrea,
si no tuviera esto. O quizá me gustaría envolver mi vida
en la bandera, en las amplias franjas de sangre, en sus
estrellas como cuencos rotos sobre la mesa,
o en la frente curva de mi padre como el cuenco de cereales
aquí sobre mis cejas, o en la vena mala de mi madre
que corre por el interior de la pierna
como un río subterráneo.
                                     Pero tengo esto,
así que esto es lo que soy, este cuerpo
blanco como masa amarillenta barrida con harina seca
presionada contra su cuerpo. Soy estos pechos que se
aplastan junto a él como abatibles tazas
de viaje plateadas, comprimidas unas junto a otras,
y los pezones que flotan en el centro como frambuesas
duras a la luz del sol, ambos son
mi vida el sexo oscuro que
lo acoge a él como cualquiera que en verano
abra su garganta a la manguera sujeta
en el borde caliente de un solar. No
me preguntes por mi país o quién era mi
padre o incluso a qué me dedico, si
quieres saber quién soy, soy esto, esto.











 Resultado de imagen de sharon olds la celula de oro

jueves, 3 de agosto de 2017

Sharon Olds(USA)

El conocer

Después, cuando ya dormimos
el coma del paraíso y despertamos,
 nos quedamos un rato largo
mirándonos.
 No sé qué ve él, pero yo veo
unos ojos de ternura insuperable
y calma, una calma como la dignidad
de la materia. Amo el mar abierto
azul-verde-gris de su iris, amo
su curva contra lo blanco,
 la curva que al mirarla me hace
acabar, cuando está casi quieto, muy hondo
adentro mío. Nunca ví una curva
como esa, salvo la de la tierra desde el espacio
exterior. Yo no sé de dónde
sacó esa amabilidad sin soberbia,
 casi sin ego, y eligió a pesar de eso
a una mujer entre todas.
 Conociéndolo conozco
la pureza del animal
que se aparea de por vida. A veces sonríe
apenas, pero más que nada me mira mirarlo
con el rostro entero iluminado. Amo
ver cómo cambia cuando lloro – no hay inquietud,
 ni pena, ni un reflejo más serio. Si estamos
de espaldas, acostados uno al lado del otro,
 cara a cara, puedo oír una lágrima de mi párpado inferior
golpear contra la sábana, como si fuese
uno de los primeros días sobre la tierra
y después las del párpado superior
se enlazan y bajan por las pestañas
como la aparición del cultivo y la irrigación,
 de un pueblo que ya no es nómade.
 Tengo tanta suerte de poder conocerlo.
 La única forma de conocerlo es ésta.
 Yo soy la única que lo conoce.
 Cuando vuelvo a despertar, todavía me mira,
 como si fuera eterno. Dormitamos así
una hora, y poco a poco sé que
aunque estamos saciados, aunque casi no
nos tocamos, éste es el éxtasis al que el otro
éxtasis nos llevó – entramos,
 más y más profundo, mirada a mirada,
 en este lugar más allá de los demás lugares,
 más allá del cuerpo mismo, hacemos
el amor.





 Paul & Joanne Woodward, el amor de su vida

 

 

The Knowing


Afterwards, when we have slept, paradise-
comaed and woken, we lie a long time
looking at each other.

I do not know what he sees, but I see
eyes of surpassing tenderness
and calm, a calm like the dignity
of matter. I love the open ocean
blue-grey-green of his iris, I love
the curve of it against the white,
that curve the sight of what has caused me
to come, when he's quite still, deep
inside me. I have never seen a curve
like that, except the earth from outer
space. I don't know where he got
his kindness without self-regard,
almost without self, and yet
he chose one woman, instead of the others.

By knowing him, I get to know
the purity of the animal
which mates for life. Sometimes he is slightly
smiling, but mostly he just gazes at me gazing,
his entire face lit. I love
to see it change if I cry-there is no worry,
no pity, no graver radiance. If we
are on our backs, side by side,
with our faces turned fully to face each other,
I can hear a tear from my lower eye
hit the sheet, as if it is an early day on earth,
and then the upper eye's tears
braid and sluice down through the lower eyebrow
like the invention of farmimg, irrigation, a non-nomadic people.

I am so lucky that I can know him.
This is the only way to know him.
I am the only one who knows him.

When I wake again, he is still looking at me,
as if he is eternal. For an hour
we wake and doze, and slowly I know
that though we are sated, though we are hardly
touching, this is the coming the other
coming brought us to the edge of-we are entering,
deeper and deeper, gaze by gaze,
this place beyond the other places,
beyond the body itself, we are making
love