
sábado, 24 de agosto de 2024
Carmen Martín Gaite

lunes, 15 de julio de 2024
Carmen Martín Gaite
No es Valium ni Orfidal,
no me ha entendido.
Se trata de la fe. Sí: de la fe.
Comprendo que es muy tarde
y no son horas
de andar telefoneando a una farmacia
con tales quintaesencias.
Lo que yo necesito
para entrar confiada en el vientre del sueño
es algún específico protector de la fe.
¿Qué le ponga un ejemplo más concreto?
Pues no sé… Necesito
creerme que este saco
cerrado por la boca
y en cuya superficie
se aprecia la joroba
de envoltorios estáticos
puede volver a abrirse alguna vez,
a provocar deseos y sorpresas
bajo la luz del sol y de la luna,
bajo el fervor clemente
de los dioses del mar.
¡Oh, volver a sentir lo que era eso!
Y ni siquiera necesito tanto
—ya es menos lo que pido—;
simplemente creerme
que un día lo sentí
intempestivamente
cuando más descuidada andaba de esperarlo,
y supe con certeza
que sí, que se podía,
que un corazón doméstico
cuando al fin se desboca
es porque está latiendo sin saberlo
desde otro muy cercano.
Ya. Que no tienen nada.
Pues perdone.
Comprendo que es muy tarde
para hacerle perder a usted el tiempo
con tales quintaesencias.
Ya me lo figuraba.
Buenas noches.
martes, 2 de julio de 2024
Carmen Martín Gaite
sábado, 29 de junio de 2024
Carmen Martín Gaite
MADRID LA NUIT
Echa hilo a la cometa de la noche,
que aún queda algo de viento.
Amenazado vives, al raso, crepitando,
como una hoguera al cierzo,
gastando tus cartuchos con saña y desafío,
pólvora en salvas, llama del momento.
Por el Madrid de Dato y La Caramba,
del Motín de Esquilache y de Fernando Séptimo,
por el Madrid del Goya de los fusilamientos,
de Larra, Espoz y Mina y de Aldecoa,
Madrid hortera y siniestro,
vas dando tumbos, recordando historias,
por calles que eran gente de apellido compuesto,
aguantando la noche con quien caiga,
con amigos topados a voleo,
a los que dices «pero no te vayas»,
«quédate otro ratito por lo menos»,
y «aquí una copa para la señora»
a un camarero y otro camarero,
en locales que cierran aún más tarde,
que quedan aún más lejos,
zigzag de rutas donde vas gastando
suela de tus zapatos, palmadas a serenos,
saliva con que hacer rodar mentiras,
gestos que se dirían verdaderos,
mil pesetas ganadas a los chinos,
alaridos a un taxi, giros del minutero,
cerillas, labia, risa,
y el don tan frágil de no haberte muerto.
…Ya surge el rostro gris del día siguiente
—muro lívido y terco—.
Tienes frío, estás solo, y hay que esconder el miedo.
Echa hilo a la cometa de la noche,
que aún queda algo de viento.

domingo, 21 de abril de 2024
Carmen Martín Gaite
domingo, 7 de mayo de 2023
Carmen Martín Gaite
«Mi prado estaba lleno
de flores amarillas
y yo las arranqué…»
CMG
Tres eran tres
Tres eran tres mis bienes de antaño:
tu letra, tu voz y un pañuelo blanco.
Tu letra entre miles reconocería,
la T de «te quiero», el A de «alma mía»;
tu voz brasa y miel en la noche fría.
Y desde el balcón, al rayar el día,
el pañuelo «vuelve» y «adiós» te decía.
Tres eran tres mis bienes de antaño,
y los tres son hoy recuerdo aventado.
Tu voz se me pierde por esos barrancos,
las cartas las lleva el viento a otro lado.
Ni letra, ni voz,
ni el pañuelo sabe
a quién dice adiós.