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sábado, 24 de agosto de 2024

Carmen Martín Gaite

CANSADA DE RODAR
Cansada de rodar,
de soñar apariencias,
de debatirse en vano
ensayando posturas de defensa o de ataque,
de convertirse en otra,
esa mujer perdida por Manhattan
se ha escondido en un cuadro de Edward Hopper,
se ha sentado en la cama de una pensión anónima
y ya no espera nada.

Sin abrir tan siquiera la maleta,
acaba de quitarse los zapatos
porque los pies le duelen,
se ha quedado sola entre cuatro paredes,
condenada a aguantar a palo seco
esa luz de la tarde ya en declive
que se filtra en la estancia
veteada de brillos engañosos,
con los brazos caídos y la mirada estática,
clavada eternamente de cara a una ventana
que de tan bien pintada parece de verdad.

lunes, 15 de julio de 2024

Carmen Martín Gaite

FARMACIA DE GUARDIA 

No es Valium ni Orfidal, 
no me ha entendido. 
Se trata de la fe. Sí: de la fe. 
Comprendo que es muy tarde 
y no son horas 
de andar telefoneando a una farmacia 
con tales quintaesencias. 
Lo que yo necesito 
para entrar confiada en el vientre del sueño 
es algún específico protector de la fe.
  
¿Qué le ponga un ejemplo más concreto? 
Pues no sé… Necesito 
creerme que este saco 
cerrado por la boca 
y en cuya superficie 
se aprecia la joroba 
de envoltorios estáticos 
puede volver a abrirse alguna vez, 
a provocar deseos y sorpresas 
bajo la luz del sol y de la luna, 
bajo el fervor clemente 
de los dioses del mar. 
¡Oh, volver a sentir lo que era eso!
  
Y ni siquiera necesito tanto 
—ya es menos lo que pido—; 
simplemente creerme 
que un día lo sentí 
intempestivamente 
cuando más descuidada andaba de esperarlo, 
y supe con certeza 
que sí, que se podía, 
que un corazón doméstico 
cuando al fin se desboca 
es porque está latiendo sin saberlo 
desde otro muy cercano.

Ya. Que no tienen nada. 
Pues perdone. 
Comprendo que es muy tarde 
para hacerle perder a usted el tiempo 
con tales quintaesencias. 
Ya me lo figuraba. 
Buenas noches.



martes, 2 de julio de 2024

Carmen Martín Gaite

QUEJA, LLANTO Y VACÍO

Quien motiva mi queja
es quien ya no la puede compartir
Quien motiva mi llanto
es quien ya nunca lo vendrá a enjuagar.
Quien me hace el vacío
es quien nació para llenarlo todo.
Queja, llanto y vacío
que siempre diluías
con el dardo de luz 
de tu palabra.



sábado, 29 de junio de 2024

Carmen Martín Gaite

MADRID LA NUIT

Echa hilo a la cometa de la noche,
que aún queda algo de viento.
Amenazado vives, al raso, crepitando,
como una hoguera al cierzo,
gastando tus cartuchos con saña y desafío,
pólvora en salvas, llama del momento.
Por el Madrid de Dato y La Caramba,
del Motín de Esquilache y de Fernando Séptimo,
por el Madrid del Goya de los fusilamientos,
de Larra, Espoz y Mina y de Aldecoa,
Madrid hortera y siniestro,
vas dando tumbos, recordando historias,
por calles que eran gente de apellido compuesto,
aguantando la noche con quien caiga,
con amigos topados a voleo,
a los que dices «pero no te vayas»,
«quédate otro ratito por lo menos»,
y «aquí una copa para la señora»
a un camarero y otro camarero,
en locales que cierran aún más tarde,
que quedan aún más lejos,
zigzag de rutas donde vas gastando
suela de tus zapatos, palmadas a serenos,
saliva con que hacer rodar mentiras,
gestos que se dirían verdaderos,
mil pesetas ganadas a los chinos,
alaridos a un taxi, giros del minutero,
cerillas, labia, risa,
y el don tan frágil de no haberte muerto.
…Ya surge el rostro gris del día siguiente
—muro lívido y terco—.
Tienes frío, estás solo, y hay que esconder el miedo.
Echa hilo a la cometa de la noche,
que aún queda algo de viento.


madrid


domingo, 21 de abril de 2024

Carmen Martín Gaite

Canción rota
Siempre que iba a cantar
algo se interponía
y a mí no me importaba,
¡había tanto tiempo!

Mi canción se quedaba en el alero,
confiada,
meciéndose en la espera
cuajada de horizontes.

Si alguna vez con mudo gesto
antiguo
acaricio las cuerdas,
el aire se retira
y el corazón me late nuevamente
con aquellos latidos turbulentos,
heraldos de mi canto.

¡Ay, mi canción truncada!
Yo nunca tenía prisa
y la dejaba siempre,
amor,
para después.



domingo, 7 de mayo de 2023

Carmen Martín Gaite

«Mi prado estaba lleno
de flores amarillas
y yo las arranqué…»

CMG

Tres eran tres

Tres eran tres mis bienes de antaño:
tu letra, tu voz y un pañuelo blanco.

Tu letra entre miles reconocería,
la T de «te quiero», el A de «alma mía»;
tu voz brasa y miel en la noche fría.
Y desde el balcón, al rayar el día,
el pañuelo «vuelve» y «adiós» te decía.

Tres eran tres mis bienes de antaño,
y los tres son hoy recuerdo aventado.

Tu voz se me pierde por esos barrancos,
las cartas las lleva el viento a otro lado.
Ni letra, ni voz,
ni el pañuelo sabe
a quién dice adiós.