Cada vez que se cierra esa puerta
se quejan sus bisagras oxidadas
como si quisieran permanecer abiertas
esperando tu regreso. Esa puerta vacía no quiere creer
que nunca más volverás.
Sólo quiero Yo sólo quiero
un poco de atardecer
para platicar con ella,
escondidos detrás de algún árbol,
decirle que ya no aguanto más,
que se venga a vivir conmigo, que tengo ganas
de echarle una semilla.