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martes, 5 de octubre de 2021

Juan Carlos Mestre


Tres poemas para Pier Paolo Pasolini

Sólo porque estás muerto he podido hablarte como a un hombre,
de otra manera tus leyes me lo hubieran impedido.
P. P. Pasolini

I

Hubiera querido góndolas y uvas en tu frente, blanca túnica de vichí
para tu cuerpo de arbusto, vomitel, árbol enorme donde tallen
timbales, panderetas, músicas al tacto valiente de tu risa,
tarambas, oboes y luces en la noche que te cuida,
fósil de ámbar, rejalgar, cristal indefinido que gobierna
adolescentes. Pero ya el humo que resolvió a los príncipes
es témpano dulcísimo, véspero en la tarde de los Médicis,
cascabel y sedas en tu luz definitiva, vértigo ahora
cuando un arpa inicia fuentes de bálsamo en la memoria,
incienso en tu cenotafio de orégano y ciruelas, harina
en el hojaldre sin fin, honrado jinete tan suave en el galope
y hasta relincho fucsia del centauro que quiso Botticelli
para llevarte a hombros a la soledad del ibis, madre
comunal y sagrada que devoró el jaguar, cinta en el pelo,
miel de palma y almendras en el licor de los festejos.

II

Voy a nombrarte como sol que duda entre el jazmín o la libélula,
apenas aurora y ya friso de acanto que te oculta, breve fue
el amor o la alimaña y ya están los evangelios anunciando
fresas en tus labios, liebres, sacristanes, adobes y pulpa de manzana;
quiero esta extensa geografía reducida a brote simple de cerezo
y en tu oreja cultivar infiel e íntima la vida, el deseo, el goce
carnal de un cielo que devore tu muerte y te devuelva intacto
al ágora y al puente, al tren, al mingitorio, a las campanas y a la luna.
Que ya vienen las mariquitas de Roma tocando la marimba y las estatuas]
y la hojarasca y las navajas no son, Dante y el cisne de Veronés,
y Venecia no se hunde por ti y no se hace inalcanzable el vértice,
porque ya estamos todos sin vergüenza en el pubis de Safo, yuruma,
jarabe de maíz, sustancia, hucha y alhelí, caimán y novia.

III

Y es preciso detener la resignación que como mañana blanca de domingo ]
azuza al cárabo, devolver la alegría al alcahuete, el miedo al juez, fingir
hasta el éxodo, adornar con azucena cada culpa, convidar a matrimonio,
volverse cadmio, baya, ser prodigio, retallecer, rugir y hasta ocultar
con velo lo jovial, ingerir jarabes que te vuelvan grillo y regreses
en el canto, araña, saurio, gelatina, nivel del mar que lo inunde todo.
Porque no me acostumbro, prometido, a revejecer, a regirte en el recuerdo,]
a reservarte el mármol como si cónsul hubieras sido, tú, hereje mayor, joya]
que adorno el pulgar, hierba que embosqueció la era, nunca harija, trigo,
rayo que destrona, hiere, apila y excarcela. Te quiero ya tambor, voz atonal,]
adormidera, flauta, tubo de viento. Levanta tu cabeza, cáliz de pan, ven nómada,]
regresa, hágase la justicia y alegrémonos: Ecce homo.



Pier Paolo Pasolini, director de cine y autor italiano



TRE POESIE PER PIER PAOLO PASOLINI

 

                                                    Solo perché sei morto ho potuto parlarti come ad un uomo
                                                    altrimenti le tue leggi me l’avrebbero impedito.
                                                    – Pier Paolo Pasolini

I

Avrei voluto gondole e uva sulla tua fronte, tunica bianca di vichy per il tuo corpo di arbusto, vomitel, albero enorme in cui intagliano timpani, tamburelli a sonagli, musiche al tatto coraggioso della tua risata, tarambas, oboi e luci nella notte che si prende cura di te, fossile d’ambra, realgar, vetro indefinito che governa adolescente. Ma già il fumo che risolse i prìncipi è timpano dolcissimo, vespero nel pomeriggio dei Medici, sonaglio e sete nella tua luce definitiva, vertigine ora quando un’arpa inizia fonti di balsamo nella memoria, incenso nel tuo cenotafio di origano e prugne, farina nella pasta sfoglia senza fine, onesto cavaliere tanto soave nel galoppo e persino nitrito fucsia del centauro che volle Botticelli per portarti a spalla alla solitudine dell’ibis, madre comune e sacra che divorò il giaguaro, nastro nei capelli, miele di palma e mandorle nel liquore dei festeggiamenti.

II

Ti nomino come sole che dubita tra il gelsomino o la libellula, appena aurora e già fregio di acanto che ti nasconde, breve fu l’amore o la bestia e stanno già i vangeli annunciando fragole sulle tue labbra, lepri, sagrestani, mattoni crudi e polpa di mela; amo questa estesa geografia ridotta a semplice germoglio di ciliegio e nel tuo orecchio coltivare infedele e intima la vita, il desiderio, il piacere carnale di un cielo che divori la tua morte e ti restituisca intatto all’agorà e al ponte, al treno, all’orinatoio, alle campane e alla luna. Che già vengono le coccinelle da Roma suonando la marimba e le statue e il fogliame ed i coltelli non sono, Dante ed il cigno di Veronese, e Venezia non affonda per te e non diventa irraggiungibile il vertice, perché siamo già tutti senza vergogna nel pube di Saffo, yuruma, sciroppo di mais, materia, salvadanaio e violacciocca, caimano e fidanzata.

III

Ed è necessario fermare la rassegnazione che come domani bianco di domenica aizza l’allocco, restituire l’allegria al ruffiano, la paura al giudice, fingere fino all’esodo, adornare con giglio ogni colpa, invitare a matrimonio, diventare cadmio, bacca, essere prodigio, rigermogliare, ruggire e persino occultare con velo il gioviale, ingerire pozioni che ti trasformano in grillo e ritorni nel canto, ragno, sauro, gelatina, livello del mare che inondi tutto. Perché non mi abituo, lo giuro, a invecchiare, a reggerti nel ricordo, a riservarti il marmo come se fossi stato console, tu, eretico maggiore, gioiello che adornò il pollice, erba che imboschì l’era, mai friscello, grano, raggio che detronizza, ferisce, ammucchia e scarcera. Ti voglio già tamburo, voce atonale, papavero, flauto, tubo a fiato. Alza la testa, calice di pane, vieni nomade, ritorna, sia fatta giustizia e stiamo allegri: Ecce homo.

.

 Traducción de  Raffaella Marzano

viernes, 8 de noviembre de 2019

Juan Carlos Mestre



«…De lo ajeno he tenido la bondad de la tierra
y de lo mío la nada en su infinita certeza…»

JCM

Hablo contigo…

Hablo contigo, ignoro dónde estás, hacia qué luz busca mi Ser el eco en que te escucho.
No hay usura en tu voz, yo sé que un aire limpio te respira, que algo redentor, alguna claridad que arrastra el río lleva
el pensamiento tuyo.
Hablo contigo, una intacta pasión vive en tu fósforo, una única luz que no se apaga mientras la muerte fluye, mientras
la muerte sufre esta palabra.
Y hablo, hablo contigo alrededor de un hueco, alrededor de mí como el que gira mutuo, como aquel que dentro de nosotros
es próximo y se acerca con su haz luminoso de pureza.
Hablo ante el destino que imagina el hombre, eso de desvalido, eso de delirante y turbio hablo contigo. Y es de noche,
es de noche en los dos como metal oscuro, y vemos como largamente la verdad extiende su único hilo de saliva,
un único alfabeto en el rumor de todos.
Hablo contigo, oh bondad compartida de quien es silencioso, sombra de esa sombra que aletea y es vuelo de semejante
elocuencia, el que escribe, el que escucha, el que lámina a lámina va enhebrando en el eco una voz que responde,
esa voz en mí mismo, la que nos alumbra y persuade desde más allá de la muerte.

miércoles, 26 de junio de 2019

Juan Carlos Mestre

TA TUNG
Me enamoré de ti en el restaurante chino de la Plaza Mayor
Ese día bajo los dragones dorados
Tú eras todas las dinastías que ha tenido la Tierra
Tú eras el delta de los ríos y la cascada de los encantamientos
El curry que tiñe de sol el lazo de las servilletas
El día que me enamoré de ti comenzaba el año del gato
Y las nubes maullaban sobre los tejados
Celebrando la lluvia de estrellas y la cosecha de arroz
Demonios, al salir tiraste sin querer el buda de escayola
Y todos los buenos presagios se hicieron añicos
Nena, ya nada ha vuelto a ser como entonces
Cuando sabías a las bolitas de helado Familia Feliz
Y yo te acariciaba con palillos de bambú los brotes de primavera.







Cómo hacer palitos chinos en casa para comer. Los palitos chinos son los utensilios más comunes usados en los países asiáticos para consumir comida. Los dos palitos cónicos se usan en una mano para crear una punta con agarre en un extremo, donde la comida puede ser tomada y llevada a la boca. Creados en China cerca de 5.000 años atrás, se decía que los palitos eran el utensilio favorito de ...

lunes, 26 de noviembre de 2018

Juan Carlos Mestre

Carpe Diem 
Cuando el amor se termina no queda nadie que traiga flores los sábados
Las botellas de Lambrusco dejan de hacer ¡plop!
Las deliciosas películas de arte y ensayo se vuelven aburridas
Nadie te regala calcetines por Pascua, nadie te pone el termómetro
Cuando un amor se termina dan las diez un cuarto de hora antes
Las estrellas comienzan a acumular un retraso considerable
Las gatas dejan plantado al párroco en los tejados
Las luces indirectas enfocan directamente los portarretratos
Cambias los muebles de sitio, ordenas la biblioteca
Aparece la lupa, encuentras los comprobantes de la tintorería
Las cajeras del supermercado te empiezan a sonreír de otra manera
Los cuervos marinos se vuelven palomas mensajeras
Se acabó el azúcar, echas mano del edulcorante
Te paran todos los taxis, vas derecho al motel de las metáforas
Tocan el timbre, el cartero te deja un certificado para la vecina
Llaman por teléfono, otra vez la noche se ha equivocado de número.


De La casa roja





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lunes, 2 de julio de 2018

Juan Carlos Mestre

LUGAR
Aquí, bajo el número exacto de estas sílabas, yace un río de adelfas de 
marfil y caballos oscuros que tortura el deseo.
Esta es la casa de los taxidermistas, el pabellón de las enfermeras y los 
matemáticos, de todos los que tienen obsesiones blancas bajo los sauces de
la vejez y el remordimiento.
Pero esta es también la cueva de los cazadores y los bellos animales
que se desangran melancólicamente cerca del fuego frío de la muerte.
Esta es la atmósfera del aparecimiento, el hielo desnudo de ese cuerpo que 
yace en la ermita entre dos frascos con flores.
Aquí cada palabra, cada gota de tristeza arrancada a la nada, es una 
medalla de diamante perfecto, la consolación, el vértigo que entregas de tus 
pasos a otro al acercarte al vacío.
Este es el poema, el resplandor erigido en la libertad de la jaula, la cicatriz 
en la médula de este tiempo que pasa sin duración en nosotros.

De La poesía ha caído en desgracia, 1992 .