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miércoles, 27 de julio de 2022

Luis Antonio de Villena

MAGIA EN VERANO
Me recreo ante tu cuerpo como ante un paisaje imprevisto. 
Me sorprende verte en la desnudez juvenil, 
y ansío recorrerlo, como una anhelada geografía. 
Me ves pensando en la umbría vegetal de algunas grutas, 
o en el agua del muslo donde brillan las venas. 


Me perderé en un bosque que cruzo con mis manos, 
y pediré una larga estepa donde los labios hablen. 
Me ves sorprendido, anonadado, pensando en habitarte. 
Y tú, mientras, te abandonas al cálido primor del aire. 


Te dejas en la luz, que te navega; 
y si miro tus ojos vuelvo al jardín oscuro donde es verano el verde. 
Te miro otra vez y casi no te creo posible. 
Fulges, encantas, guarda tu cuerpo el hechizo insabido de la tierra. 


Y despacio sonríes al irme yo acercando, atónito, 
hacia ti mientras el sol nos cubre con su luz, nos desdibuja, 
y nos va metiendo en la calma inmensa y rubia de la tarde. 




martes, 4 de enero de 2022

Luis Antonio de Villena

LABIOS BELLOS, ÁMBAR SUAVE

Con sólo verte una vez te otorgué un nombre,
para ti levanté una bella historia humana.
Una casa entre árboles y amor a media noche,
un deseo y un libro, las rosas del placer
y la desidia. Imaginé tu cuerpo
tan dulce en el estío, bañado entre las
viñas, un beso fugitivo y aquel -«Espera,
no te vayas aún, aún es temprano».
Te llegué a ver totalmente a mi lado.
El aire oreaba tu cabello, y fue sólo
pasar, apenas un minuto y ya dejarte.
Todo un amor, jazmín de un solo instante.

Mas es grato saber que nos tuvo un deseo,
y que no hubo futuro ni presente ni pasado.

De El viaje a Bizancio


El viaje a Bizancio. (1972-1974) - Ars Poetica

domingo, 31 de marzo de 2019

Luis Antonio de Villena

Labios bellos, ámbar suave
Con sólo verte una vez te otorgué un nombre,
para ti levanté una bella historia humana.
Una casa entre árboles y amor a media noche,
un deseo y un libro, las rosas del placer
y la desidia. Imaginé tu cuerpo
tan dulce en el estío, bañado entre las
viñas, un beso fugitivo y aquel   -"Espera,
no te vayas aún, aún es temprano".
Te llegué a ver totalmente a mi lado.
El aire oreaba tu cabello, y fue sólo
pasar, apenas un minuto y ya dejarte.
Todo un amor, jazmín de un solo instante.

Mas es grato saber que nos tuvo un deseo,
y que no hubo futuro ni presente ni pasado.







Trabajando con el método (de posar)

martes, 25 de septiembre de 2018

Luis Antonio de Villena

ESA QUERIDA ATMÓSFERA DE TANGO HACIA LAS TRES 
En la barra desierta los camareros te ofrecen
la penúltima copa. Suena detrás la música de siempre 
y poca gente queda bailando ya a esas horas,
y en esos días últimos de enero,tan fríos como 
un lunes permanente … Sientes, frente al espejo, 
el orgullo tan duro de estar solo.Y los chicos
te cuentan en qué sitio se puede comer de madrugada,
o en qué tugurio, más o menos chic, se evita ver 
el sol cuando despunta el alba. La señora, después, 
te devuelve el abrigo,y te saluda cortésmente
quejándose, vacío el guardarropa, de asuntos laborales …
Bajas la escalera. (¿Existe el amor? ¿He estado yo 
alguna vez entre sus alas? ¿Por qué soy el que
soy, y no como eres tú, todo luz y belleza?) 
Descender hace más profundo 
este estepario orgullo de estar solo … 
Te despide ya un maître entre zalemas, 
y se apresura el portero a despejar la ruta … 
Te abrochas el gabán azul,y escéptico sonríes 
dejando una propina … Ahí está la noche, limpia, 
seca, estrellada, pura. 
La puerta se abre muy solemnemente:¡Hasta mañana, señor!
La soledad está servida


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viernes, 22 de diciembre de 2017

Luis Antonio de Villena

UN ARTE DE VIDA
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa,
tu corbata de tarde, la carta que le escribes
a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
en la charla, pero que no tendrás el torpe gusto
de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.
Amar el sol y desear veranos, y el invierno
lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde
esa nostalgia?). Salir todas las noches, arreglarte
el foulard con cariño esmerado ante el espejo,
embriagarte en belleza cuanto puedas, perseguir
y anhelar jóvenes cuerpos, llanuras prodigiosas,
todo el mundo que cabe en tanta euritmia.
Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,
y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después un tanto yermas, y esperarás el sueño.
Del día que vendrá no sabes nada. (No consultas
oráculos). Te quemarán hastíos y emociones,
tertulias y bellezas, las rosas de un banquete
suntuario, y las viejas callejas, donde se siente
todo, en el verano, como un aroma intenso.
Vivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa.
Y si todo va mal, si al final todo es duro,
como Verlaine, saber ser el rey de un palacio de invierno.









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