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domingo, 8 de septiembre de 2024

Agustín Millares Sall

No dije nada en nombre de la historia.
Tenía que hablar en nombre de otra cosa.
Por ejemplo,
de un árbol sin cabeza,
de un bolsillo sin agenda de notas,
de un bosque sin maleza,
de un aire sin palomas,
de un instrumento musical sin notas.
De algo que ha estado siempre
haciendo mella en la vida de hombre
y que este se traga y nunca nombra.

Bien valía la pena
revolver en las sombras
para hallar el sonido de la cuerda,
remover las cenizas de una hoguera,
escarbar en la papelera
y en el estiércol.

Hacer sonar la hora,
hacer andar una sandalia rota,
un zapato acribillado por los dedos.

Podrido estaba el fruto en la corteza
y en el hoyo abonado de la tierra.

Tenía que hablar en nombre de otra cosa.


martes, 30 de abril de 2024

Agustín Millares Sall

PUNTO Y APARTE

A Manolo Padorno y Josefina Betancor,
en la villa encantada de Teguise.

Se terminó el eclipse, el agujero,
el soterrado pulso, el gris por vicio,
la tempestad por norma, el canto estrecho,
el subirse a los astros sin sentido.

Yo me miro en el barco surto en el puerto.
Y me miro en el pájaro infinito.
Y me miro en los ojos de mi tiempo.
Y me miro en el hombre, y más me miro.

Se acabó el no diré, y el me da miedo.
Y el debo imaginarme algún estímulo.
Y el voy a sopesar no sé qué gesto.
Y el rompo este papel y este recuerdo.
Y el no quiero saber lo que he sido.

Se acabó el no creer a par del viento,
el no volar a tono con el grito.
Se acabó el no vivir, el ser distinto
del hombre de otras tierras y otros sueños.
Se acabó el olvidar que no vivimos.

Yo me agarro al latido por los pelos.
Y me agarro al favor de cualquier hilo.
Y me agarro de un salto a un clavo ardiendo.
Y me agarro y me agarro, y vivo y vivo.

Se terminó el yo acabo, el yo me muero.
Se terminó el caer en el vacío.
Se terminó mi llanto sin remedio.
Se terminó el decirte YA NO ESCRIBO.
Se terminó ya todo, y ahora empiezo
a encontrar horizontes nunca vistos,
a entender que no todo es agrio ni negro,
a saber que aún aliento, aunque caído,
para mañana estar en pie de nuevo.


Intemporales: «Agustín Millares Sall, cien años del nacimiento de un poeta  comprometido» - Museos de Tenerife
Agustín Millares Sall

miércoles, 30 de marzo de 2022

Agustin Millares Sall

 La palabra o la vida

Escuchad, de hombre a hombre,
en las mares violentas que navegar nos toca
rebasado el eclipse del terror en la boca,
los instantes del mundo llamados por su nombre.

Escuchad la palabra que hace frente a la muerte
por amor a la vida.
Escuchad la palabra que no ha sido vencida
a pesar de que vive de espaldas a la suerte.

Mientras cae una lluvia que la tierra sedienta
hasta los huesos cala,
el vientre de la tierra se extiende como un ala,
y el rayo que ha hecho blanco desploma la tormenta.

Se ha llegado hasta el límite del sufrimiento humano,
y la evasión no existe.
La vida que aún hay dentro del hombre se resiste
a no saber de un mundo que alcanza con la mano.

Escuchad la palabra
que repite sin tregua la verdad de las cosas;
la palabra que engendra tempestades y rosas
para que la clausura de los ojos se abra.

Hasta el árbol más firme tiembla de pies a cabeza
y las puertas dan golpes cada vez más violentos.
Como el perro y el gato, las aguas y los vientos
se erizan al contacto de la naturaleza.

La libertad dormida por fin ha despertado.
Levanta el tiempo el ancla para seguir su ruta,
y la mirada, libre de toda nube, escruta
el más amplio horizonte que el sol ha iluminado

Escuchad la palabra que del alma despega
para que sean claros los caminos oscuros.
Escuchad la palabra que atraviesa los muros
porque es algo de todos, y al corazón nos llega.

A su paso la bruma se vuelve fugitiva
y se mueven las tierras sin que un dios las sacuda;
el más hondo secreto del ayer se desnuda
y la voz de los vientos se levanta agresiva

Los pueblos que han llegado con su dolor muy lejos
en las entrañas cantan un júbilo inminente.
Una nueva alegría pone clara la frente
y limpia las pupilas hasta hacerlas espejos.

Escuchad la palabra que la forma dibuja
de la vida más bella.
Escuchad la palabra que a viajar nos empuja
por encima del pájaro, más allá de la estrella.

                                    

jueves, 22 de marzo de 2018

Agustín Millares Sall

EN LA VIDA DE UN POETA
Sólo me veo en mí cuando te miro a tí
esperanza invisible que te vuelves palpable
cuando todo contacto con la verdad se pierde
y la renunciación comienza a evidenciarse
en la honda intimidad del hombre
río ciego
de aguas impenetrables
no abandona su curso se funde con el mar
como el día y la noche a través de la tarde
en el espacio virgen
sigue latente vivo
aunque ocupando sitio con otros materiales
como polvo estelar de una nueva galaxia

seguirá su proceso de materia cambiante
aunque jamás lo vean tus ojos ni los míos
que tanto nos curtimos de su reciente imagen.

domingo, 20 de marzo de 2016

Agustín Millares Sall

NO VALE
Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas,
pasar de largo, no saber de nada,
hacer la vista gorda a lo que pasa,
guardar la sed de estrellas bajo llave.
Te digo que no vale
que el amor pierda el habla,
que la razón se calle,
que la alegría rompa sus palabras,
que la pasión confiese: Aquí no hay sangre.
Te digo que no vale
que el gris siempre se salga
con la suya, que el negro se desmande
y diga cruz y raya,
al júbilo del aire.
Vuelvo a la carga y digo: Aquí no cabe
esconder la cabeza bajo el ala,
decir no lo sabía, estoy al margen,
vivo en mi torre sólo y no se nada.
Te digo y te repito que no vale.




sábado, 30 de mayo de 2015

Agustín Millares

Saludo II
Yo poeta declaro que escribir poesía
es decir el estado verdadero del hombre
es cantar la verdad es llamar por su nombre
al demonio que ejerce la maldad noche y día.

El poeta es el grito que libera la tierra
la primera montaña que divisa la aurora
la campana que toca la canción de la hora
el primer corazón que lastima la guerra.

Colocado en vanguardia sin que nunca desate
su unidad con los pueblos su visión del conjunto
el poeta es el hombre que primero está a punto
para hacerse con bríos a la mar del combate.

El poeta es el pueblo que a morir se resiste
en la súbita noche donde todo se olvida.
Donde no hay libertad no hay poeta con vida.
Ningún pájaro vuela donde el aire no existe.

Yo poeta declaro que la cólera es una
cuando hay algo que atenta contra el sol que nos guía.
Languidece el poeta si la tierra se enfría
cuando no hay corazón ni justicia ninguna.

Yo poeta declaro que en el duro camino
del tiempo el poeta se halla siempre un hermano.
Yo poeta declaro que el poeta es humano
aunque a veces nos haga presentir lo divino.
         ‘La estrella y el corazón’, 1949.