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miércoles, 22 de mayo de 2024

Luis García Montero

Me persiguen

Me persiguen
los teléfonos rotos de Granada,
cuando voy a buscarte
y las calles enteras están comunicando.

Sumergido en tu voz de caracola
me gustaría el mar desde una boca
prendida con la mía,
saber que está tranquilo de distancia,
mientras pasan, respiran,
se repliegan
a su instinto de ausencia
los jardines.

En ellos nada existe
desde que te secuestran los veranos.
Sólo yo los habito
por descubrir el rostro
de los enamorados que se besan,

con mis ojos en paro,
mi corazón sin tráfico,
el insomnio que guardan las ciudades de agosto,
y ambulancias secretas como pájaros.

 

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Luis García Montero

No me salen las cuentas

Y es que nunca se aprende del todo
a sumar y restar.

Le quito treinta años a este tiempo,
una resta sencilla en el verbo vivir,
y te veo llegar, aparecer
en medio de un congreso de escritores,
hermosamente libre,
vestida de ti misma,
morena en el hablar y en el mirarme.
Rondábamos los treinta para doblar la vida,
orgullosos de amor y de desnudo,
de sábanas tomadas y memorias,
dispuestos a buscarse por los mapas.

Tampoco comprendía lo que puede sumarse
a un dolor esperado,
una suma sencilla en el verbo perder,
en las letras del no
escritas con la luz de una ventana.
Estás ahí, por fin dormida.
Contra mi espalda la ciudad
que tanto hemos amado, y por delante
tú en la habitación,
la de un amor de pies y de cabeza
que tampoco ha podido con la muerte.

Porque nunca se aprende del todo
a sumar y a restar,
no me salen las cuentas.
Las cosas van y vienen
confundiendo el ahora y el mañana
con lo que ya no puede suceder.

Todo es raro y difícil como llamarme Luis,
como esperar a que me llames,
como vivir sin ti.



domingo, 13 de noviembre de 2022

Luis García Montero

SE DESCALZAN LOS DÍAS

Se descalzan los días
para pasar de largo sin que nos demos cuenta.
Son casi despedidas, casi encuentros
-felices pero incómodos-
de cuerpos que se miran
y que aplazan la cita.
                                Aunque detrás,
suelen quedarnos huellas que no son los recuerdos.

De aquel jardín inculto yo conservo
el hombre que venía a desearte,
a caminar sin ti,
silvestre y solo.
Porque de ti le hablaban las adelfas,
con sus ramas difíciles como muchachas jóvenes,
y las palmeras altas igual que tu desnudo,
y aquel cielo corrido
que buscaba
la luz con que el amor te distingue los ojos.

No envejecemos nunca. Tal vez no envejecemos.



Y ahora puedo decírtelo,
cuando tú me recuerdas las adelfas,
y tu desnudo en arco dibuja una palmera,
y los ojos se nublan
sobre el jardín silvestre de los enamorados.

Tal vez no envejecemos. O es acaso que el tiempo
se quitó los tacones para no molestarnos.
O es acaso el deseo
que camina en los labios todavía descalzo.




miércoles, 19 de octubre de 2022

Luis García Montero

El amor difícil

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.





Obras - Luis García Montero

sábado, 7 de mayo de 2022

Luis García Montero

LA AUSENCIA ES UNA FORMA DEL INVIERNO

Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en la ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.



El homenaje de Julia Otero a Almudena Grandes: "La pasión que tenía por  la...

miércoles, 9 de marzo de 2022

Luis García Montero

LOS  VIAJES
               

Junto a la ropa sucia el papel de regalo.

La distancia tenía el color de hierba y bosque,
autopistas lavadas por la lluvia,
direcciones escritas en periódicos.

Y recuerdo también
mañanas intermedias en el coche
de un extraño cualquiera,
posiblemente amigo de otro amigo,
un extraño que fuerza sus palabras,
y persigue emisoras con noticias del Sur
y me pregunta por el sol de marzo.

La distancia tenía color de escaparate,
teléfonos a cobro revertido,

y detrás de los faros
esos rostros que luego,
cuando se llega a casa,
suelen perder su nombre en las fotografías.

Indicadores neutros se llenaban de gente
y surgían promesas al calor de un encuentro,
noches para contar,
ciudades convertidas en anécdota.

Junto a la ropa sucia el papel de regalo.

Pero desde que viajo sin ausencia
y todo va conmigo,
los bosques ya no piensan en el Sur
y la distancia tiene
un color de palabras soportadas,
color de mi silencio,
mi camino.









 

lunes, 14 de febrero de 2022

Luis García Montero

EL AMOR

Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.

Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.

Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.

Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.


Completamente viernes: 165 (Marginales) : García Montero, Luis: Amazon.es:  Libros



lunes, 30 de agosto de 2021

Luis García Montero

EL BAR DE SIEMPRE

Ocurre pocas veces,
apenas en la noche del eco tormentoso
o en el amanecer de luz dañada
como en la oscuridad
y más nocturna.

El humo de mis huellas
se apodera del tiempo, de mi tiempo
envuelve las arañas melancólicas
de los ojos cansados,
sube por las paredes de un sueño mal vivido,
y se llena de voces,
de sillas descoladas y melodías sucias
igual que ceniceros,
igual que un pasadizo
a medio consumir,
hasta que mi conciencia
consigue recordarme
un invierno de nubes primitivas,
como si fuera el bar de siempre.

Por detrás de la barra,
los camareros juegan a las sombras.

De todos los lugares del pasado
la memoria prefiere,
en ese amanecer o en esa noche,
el rincón donde viven
los antiguos, inútiles futuros,
y me levanto de la mesa
de los buenos amigos
para abrazarme a lo que ya no existe, 
para darle la mano a los remordimientos, 
para cruzar por las conversaciones 
donde se habla de mí,
de la parte más negra del infierno que soy, 
de las mentiras de mi nombre,
de mi violencia
y mis asesinatos.

Cuando llego a la barra,
después de haber surgido del recuerdo
como puede surgir una serpiente
por la historia vacía de su piel,
alguien cambia de música,
una canción de amor,
y la mujer que sabe de la niebla
me descubre las turbias hazañas de mi vida,
sin esfuerzo ninguno
para ser convincente.

Pero no le hace falta. Igual que a los demás,
ha venido a creérmela,
y le digo que sí, que estaba yo también
en el lugar del crimen, de mi crimen,
justo detrás de ella.
Pude ver con mis ojos
las heridas firmadas por mi mano.

Ocurre pocas veces.
Son ojos más nocturnos que la noche.

La verdad es que suelo
abrir las ventanas
para que corra el aire,
y persigo la luz, cuando ella puede
tener de hospitalario,
y más que mis certezas
valoro un contrapunto de nostalgia,
esa debilidad del corazón
que confía en nosotros

Una rosa debajo de la almohada.


De La intimidad de la serpiente





sábado, 18 de enero de 2020

Luis García Montero

Figura sin paisaje 

He vendido mi alma dos veces al diablo,
por monedas de niebla y curso clandestino 
en países que nadie se ha atrevido a fundar. 

Un realista que vive el mundo de los sueños, 
un soñador que quiere vivir la realidad.

Mal destino es el tuyo.
Así te va.

sábado, 2 de marzo de 2019

Luis García Montero


Aunque tú no lo sepas. Manuscrito del poema de Luis García Montero
Manuscrito del poema 

 

 

Aunque tú no lo sepas

Como la luz de un sueño,

que no raya en el mundo pero existe,

así he vivido yo

iluminando

esa parte de ti que no conoces,

la vida que has llevado junto a mis pensamientos.



Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto

cruzar la puerta sin decir que no,

pedirme un cenicero, curiosear los libros,

responder al deseo de mis labios

con tus labios de whisky,

seguir mis pasos hasta el dormitorio.



También hemos hablado

en la cama, sin prisa, muchas tardes

esta cama de amor que no conoces,

la misma que se queda

fría cuanto te marchas.



Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,

hicimos mil proyectos, paseamos

por todas las ciudades que te gustan,

recordamos canciones, elegimos renuncias,

aprendiendo los dos a convivir

entre la realidad y el pensamiento.



Espiada a la sombra de tu horario

o en la noche de un bar por mi sorpresa.

Así he vivido yo,

como la luz del sueño

que no recuerdas cuando te despiertas.



Aunque tú no lo sepas

viernes, 26 de enero de 2018

Luis García Montero

XV
Tu corazón, cerrado por reformas,
vagando va en la música,
sin querer contestarme.

Forajido de siempre no resiste
convivir bajo el reino
metal de las palabras.

La mirada que trajo conocía
ese dolor errante
de los barcos nocturnos.

Se convirtió en testigo por decirme
las dudas de mis ojos
y la canción que esconden.

Es silencio, silencio sin embargo,
vacío encadenado
al rayo de la luna.

¿Qué camino sin cruces, sin kilómetros,
sabrá llevarme a él?
¿Dónde puedo encontrarlo?






autógrafo

miércoles, 9 de agosto de 2017

Luis García Montero

Recuerdo de una tarde de verano

Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje
rozado por la yema de los dedos,
son el mejor recuerdo de unos días
conocidos sin prisa, sin hacerse notar,
igual que amigos tímidos.

Fue la tarde anterior a la tormenta,
con truenos en el cielo.
Tú apareciste en el jardín, secreta,
vestida de otro tiempo,
con una extravagante manera de quererme,
jugando a ser el viento de un armario,
la luz en seda negra
y medias de cristal,
tan abrazadas
a tus muslos con fuerza,
con esa oscura fuerza que tuvieron
sus dueños en la vida.

Bajo el color confuso de las flores salvajes,
inesperadamente me ofrecías
tu memoria de labios entreabiertos,
unas ropas difíciles, y el rayo
apenas vislumbrado de la carne,
como fuego lunático,
como llama de almendro donde puse
la mano sin dudarlo.
Por el jardín, el ruido de los últimos pájaros,
de las primeras gotas en los árboles.

Aquel temblor del muslo
y el diminuto encaje, de vello traspasado,
su resistencia elástica
vencida con el paso de los años,
vuelven a ser verdad, oleaje en el tacto,
arena humedecida entre las manos,
cuando otra vez, aquí, de pensamiento,
me abandono en la dura solución de tus ingles
y dejo de escribir
para llamarte. 






 Imagen relacionada

domingo, 28 de mayo de 2017

Luis García Montero

ARS AMANDI
En la sombría expectación del tiempo

se trata simplemente de tenerte

sintiéndome la piel sobre la tierra.






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