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domingo, 30 de julio de 2023

Carilda Oliver

UNA MUJER ESCRIBE ESTE POEMA
Una mujer escribe este poema
donde puede a cualquier hora de un día que no importa
en el siglo de la avitaminosis
y la cosmonáutica
tristeza deseo no sabe qué
esperando la bayoneta o el obús
una mujer escribe este poema
sin atributos
a desvergüenza y dentellada
fogosa inalterable arrepentida pudriéndose
caemos por turno frente a las estrellas
todos tenemos que morir
no hay nada más ilustre que  la sangre
una mujer escribe este poema
qué estúpida la línea que divide sol de sombra  
el crepúsculo pasa
acumulándose al final de las azoteas
supimos de pronto de una trombosis coronaria
existe soledad
sonó una bomba
vean si se me han roto los lentes de contacto
una mujer escribe este poema
separa quince pesos para el alquiler
mi amigo viejo
se desprende del mediodía por la  próstata
bailamos
sigue la preparación combativa
no pasarán
una mujer escribe este poema
como quien ha perdido el tiempo para siempre
creo en el corazón  de Denise Darval
hemos ganado porque morimos muchas veces
parece que tengo un derrame de sinovia
no hay tiempo para la poesía
de veras que los frijoles se han demorado en  
hervir
te juro que mañana presentaré el divorcio
una mujer escribe este poema
como hay fantasmas a las siete en mi pecho  
entablillé  una rama  a la areca  que está triste
mamá tu no sabes la falta que me haces
si suena  la alarma aérea
recojan  a los niños que duermen en la cuna  
voy a guardar este retrato del Che
como calló el canario traje un tenor a casa
una mujer escribe este poema
cargada de ultimátums
de pólvora
de rimmel
verde contemporánea lela
entre el uranio
y  
el cobalto
trébol de la esperanza
convalesciente de amor
tramposa hasta el éxtasis
tonta como balada
neurótica metiendo
sueños en una alcancía
ninfa del trauma
novia de los cuchillos
jugando a no perder la luz en el último tute  
una mujer escribe este poema.
Carilda enamorada • Trabajadores
Carilda Oliver, Cuba

viernes, 7 de julio de 2023

Carilda Oliver

Cuento

Yo era débil, 
rubia, poetisa, bien casada. 
Tenía deudas 
y una salud de panetela blanca. 
Hicimos una casa pobremente, 
muchas ventanas: 
para enseñar nuestros besos a las nubes, 
para que el sol entrara. 
 
La casa era tan bella 
que tú nunca dormías. 
Ya no eras abogado ni poliomielítico 
ni nada. 
Nunca dije: 
¿cuándo vas a poner esa demanda? 
porque yo tampoco 
cocinaba. 
 
Fueron días 
como no quedan otros en las ramas. 
Yo me empeñaba en sembrar algo en el patio: 
tus gatos lo orinaban, 
pero era tan feliz que no podía 
decir malas palabras. 
Ay, una tarde... 
( Septiembre tomó parte en la desgracia ), 
Ay, una tarde 
( Dios estaría sacando crucigramas ); 
ay, una tarde 
pusiste tantas piedras en mi saya 
que desde entonces 
ando inventándome la cara. 
El cuchillo 
tenía la forma de tu alma; 
yo quería ser otra, hablar de las estrellas... 
( sobraron noche y cama ). 
Yo me empeñaba en sembrar algo en tu pecho: 
tus gatos lo orinaban, 
y era tan infeliz que no podía 
decir buenas palabras. 
 
Tarde en otoño. 
Miré las sábanas amargas, 
el jarro de la leche, 
las cortinas, 
y el crepúsculo me convirtió en su mancha. 
( Yo era un clavel podrido de repente, 
un canario botado ). 
Con empujones que lo gris me daba, 
entre temblores, 
volví a la falda 
de mi madre. 
 
Pasaron tantas cosas 
mientras yo me bebía la soledad a cucharadas... 
 
Un viernes 
—un viernes en que tu olvido me enterraba— 
llegué a la esquina 
deja casa. 
Estaba allí como una tumba diferente, 
se veía otra luz por las ventanas. 
Tuve miedo de odiar... 
(Ya era hasta mala). 
 
Pasaron tantas cosas; 
el tiempo fue cosiendo mi mirada. 
 
Ahora no pueden asustarme con los truenos 
porque la luz me alza. 
Ahora no pueden confundirme con un libro. 
Soy la palabra recobrada. 
¡Ríanse, 
agujas que en mi carne se desmandan; 
ríanse, 
arañas que me tejen la mortaja; 
ríanse, 
que a mí, también, carajo, me da gracia!


Portal Cubarte - Siete poemas inolvidables de Carilda Oliver

domingo, 2 de julio de 2023

Caridad Oliver

Carilda

Traigo el cabello rubio; de noche se me riza.
Beso la sed del agua, pinto el temblor del loto.
Guardo una cinta inútil y un abanico roto.
Encuentro ángeles sucios saliendo en la ceniza.

Cualquier música sube de pronto a mi garganta.
Soy casi una burguesa con un poco de suerte:
mirando para arriba el sol se me convierte
en una luz redonda y celestial que canta…

Uso la frente recta, color de leche pura,
y una esperanza grande, y un lápiz que me dura;
y tengo un novio triste, lejano como el mar.

En esta casa hay flores, y pájaros, y huevos,
y hasta una enciclopedia y dos vestidos nuevos;
y sin embargo, a veces… ¡qué ganas de llorar!


Muere Carilda Oliver, la irreverente poetisa erótica que "desordenó" Cuba -  BBC News Mundo
Caridad Oliver, poeta cubana

domingo, 11 de junio de 2023

Carilda Oliver

Te borraré con una esponja de vinagre...

Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o con un gesto de descaro.
 
Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.
 
Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.
 
Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

sábado, 6 de junio de 2020

Carilda Oliver


LA TIERRA 
Cuando vino mi abuela
trajo un poco de tierra española,
cuando se fue mi madre
llevó un poco de tierra cubana.
Yo no guardaré conmigo ningún poco de patria:
la quiero toda
sobre mi tumba.

LA TIERRA, RECITADO POR LA AUTORA 

martes, 16 de octubre de 2018

Carilda Oliver

Con desdén y oro

Voy a verle
en cualquier sitio,
él pedirá un ron para mezclarlo con mis pupilas;
yo, el crepúsculo.
y me traerán una lágrima.
Voy a verle:
a las seis de la tarde,
cuando los combatientes repasan sus fusiles
y los adúlteros se acuestan con mariposas;
a las seis de la tarde,
sin luna,
cuando por los cines naufragan las divorciadas
y los obreros comienzan a bañarse.
A las seis,
con temblor y relente,
con bochorno,
ciega como leche y sed,
voy a verle.
Azogue en su mano,
una extraña,
qué poco de suerte,
subterráneo para reírme a carcajadas.
Con un traje amarillo como si renunciara a la tristeza
voy a verle.
Tendré cuidado
no sea, que, al abrirme, estalle el sollozo
Y comprenda que delinco.
Seré cauta,
debo mentir: «adiós, alguien espera».
y al levantarme con desdén y oro
crecerán los pulmones donde le respiro
y para que no muera del todo
lo atraparé en mi verso.
Voy a verle
-he dicho en la hermosura-
mientras recupero el ala que no sirve
y llueven los nísperos,
divagan las márgenes rumorosas:
voy a verle
y nos desbaratábamos a besos
y el libro se quedaba a medias
y luego quién creía en los relojes
si aquí se olvidó su boca del binomio de Newton.









 

lunes, 24 de septiembre de 2018

Carilda Oliver

DEJADME DAR LA VUELTA

Ya tuve esta neblina que pesa como un monte,
ya tuve este delirio,
ya tuve este fantasma y lo creí persona,
ya tuve casi el sueño,
y agonicé de pronto sin cerrar la ventana
y me quedé dormida con los ojos abiertos.
Bien sabéis que respiro apenas por milagro,
que estoy de adiós radiante,
de hasta pronto
y no vuelvo.
Dejadme pues alzar este rato de música,
este paisaje breve donde hago maromas,
esta ilusión que tiene un misterio imponente.
Dejadme dar la vuelta de la flor contra el viento
o ser sencillamente una mujer cualquiera
a quien salvó el demonio.
 
 
 
 
 
 
 
 
Charlotte Gainsbourg, la mejor musa de Lars von Trier

domingo, 16 de julio de 2017

Carlda Oliver Labra


No me canso, amor, ya de quererte 

No me canso, mi amor, ya de quererte
ni me pesa tampoco lo perdido;
sólo importa de veras que has vivido
y ese tiempo que falta para verte.

No fue gloria pasada el conocerte
porque sigo teniendo lo tenido;
tú no eres la noche ni el olvido,
en mi pecho renaces sin tu muerte.

Sé que es larga y monótona la espera,
y si acaso tu rostro se borrara
algún sueño mañana pareciera.

Pero siempre será lo que antes era.
Aunque verte de nuevo no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.












 Why do I feel like this was a case of 'Hey, we're both staggeringly gorgeous... We aught to make a movie together!'? An Affair To Remember :)

domingo, 14 de mayo de 2017

Carilda Oliver

EL MAR

Como en un lecho me tendí en el mar.
Hechizada por musgos y por linos
tuve acoso de brazos peregrinos
que me echaban las ondas al pasar.

Contra mi carne se batió el azar.
El agua -furia, vértigos y vinos-
se entretenía con los bordes finos
de mis caderas, blancas de esperar.

Entonces: grave, pálido, insereno,
llegaste como llega siempre el mar
y tu mirada me rompió este seno.

Ni Dios mismo nos pudo separar:
cuando una ola te volvía ajeno
entrabas en mis piernas con el mar.







https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhMA_BBv9VAzXQibQesf9yuTQIG1GY2K1GI746uGVW6NLLd3ew-oQyICoprhzg-Pnxa9m3fgsH3K8Q0okqALhm-FAf7Z_5FgL7ZEagUS4xzyp6hLQ1dlfAGb5O-OgbZEb6aJGypEptSs0Q/s1600/cuadros-al-oleo-con-el-mar-y-luz-charles-vickery-marinas_02.jpg

martes, 26 de abril de 2016

Carilda Oliver

Opciones

A veces va una por la calle, triste,
Pidiendo que el canario no se muera
Y apenas se da cuenta de que existen
Un semáforo, el pan, la primavera.
 
A veces va una por la calle, sola,
-ay, no queriendo averiguar si espera-
Y el ruido de algún rostro que se inmola
Nos pone a sollozar de otra manera.
 
A veces por la calle, entretenida,
Va una sin permiso de la vida,
Con un hambre de todo casi fiera.
 
A veces va una así, desamparada,
Como pudiendo enamorar la nada,
Y el milagro aparece en una acera.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Carilda Oliver

La nada pertenece a mi ternura.
Digo la luz y vienen mariposas.
Si yo supiera hacer alas hermosas
se las pondría siempre a la locura. 
Pero ¿qué vive aquí que no se cura?
¿Quién me lleva a mirar entre las rosas?
No estoy para mí misma: estoy en cosas
que vuelven su relámpago a la altura. 
Quiero subir. No basta lo que puedo.
Inocentes canarios se han perdido.
Marco mi corazón con este dedo 
para reconocerle desvestido.
La espuma se disuelve y tengo miedo,
porque adentro del alma sí hace ruido. 







 Zufall ist vielleicht das Pseudonym Gottes, wenn er nicht unterschreiben will. Anatole France

sábado, 4 de abril de 2015

Carilda Oliver

Razón Del Sueño

No es el modo casual con que caminas,
ni el dibujo inexacto de tu mano:
es tu ruda tristeza mal vestida
quien se pone de acuerdo con los astros.

Cansado de nacer para los ángeles,
tienes todo el dolor de la ceniza.
Alarma cotidiana de mi sangre,
pasajero rebelde de esta herida:
sucedes por adentro de mi carne
y dueles en el centro de mí misma.








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sábado, 20 de diciembre de 2014

Carilda Oliver

Éste es mi corazón: el partidario...

Éste es mi corazón: el partidario
de los días callados y las frutas.
Hace sus fiebres raras y absolutas
y yo lo pierdo en mí. Soy su sudario.

Nadie sabe el misterio que convoca.
A veces me lo busco y se ha escondido.
Triste nudo fatal, incendio hundido
que voltea su llama hasta mi boca.

Otras veces transcurre por la casa
con algo que se fuga cuando pasa,
como el mar infinito en una red.

Y así el preso es un preso independiente,
y yo soy quien lo cuida, la obediente,
porque puede matarme con su sed.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Carilda Oliver

Declaracion de amor
                                     
Pregunto si llevo corazón

cuando despierto el peligro entre sus muslos,

si me equivoco

cuando preparo la única trinchera

en su garganta.


Yo sé que la guerra es probable;

sobre todo hoy

porque ha nacido un geranio.


Por favor, no apuntéis al cielo

con vuestras armas:

se asustan los gorriones,

es primavera,

llueve,

y está el campo pensativo.

Por favor,

derretiréis la luna que da sobre los pobres.


No tengo miedo,

no soy cobarde,

haría todo por mi patria;

pero no habléis tanto de cohetes atómicos,

que sucede una cosa terrible:


lo he besado poco.
 




lunes, 17 de marzo de 2014

Carilda Oliver(Cuba)


Me desordeno, Amor, me desordeno


Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno