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lunes, 25 de agosto de 2025

Frida Kahlo

Recuerda que siempre te amaré
aunque no estés a mi lado.
Yo en mi soledad te digo,
amar no es pecado a Dios.


martes, 19 de agosto de 2025

viernes, 30 de mayo de 2025

Tomás Morales

ODA AL ATLÁNTICO, XXIV

¡Atlántico infinito, tú que mi canto ordenas!
Cada vez que mis pasos me llevan a tu parte,
siento que nueva sangre palpita por mis venas
y, a la vez que mi cuerpo, cobra salud mi arte...
El alma temblorosa se anega en tu corriente.
Con ímpetu ferviente,
henchidos los pulmones de tus brisas saladas
y a plenitud de boca,
un luchador te grita ¡Padre! desde una roca
de estas maravillosas Islas Afortunadas...
Santiago Santana 


sábado, 15 de febrero de 2025

Virgilio

AENEIS

Arma virumque cano, Troiae qui primus ab oris

Italiam fato profugus Laviniaque venit

litora, multum ille et terris iactatus et alto

vi superum, saevae memorem Iunonis ob iram,

multa quoque et bello passus, dum conderet urbem          

inferretque deos latio; genus unde Latinum

Albanique patres atque altae moenia Romae.

Musa, mihi causas memora, quo numine laeso

quidve dolens regina deum tot volvere casus 

insignem pietate virum, tot adire labores             

impulerit. Tantaene animis caelestibus irae?




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 Eneas describe a Dido la caída de Troya  Pierre-Narcisse Guérin



LA ENEIDA

Canto las hazañas y al héroe que, huyendo por imposición del destino, fue el primero en llegar desde las costas de Troya a Italia y a las riberas de Lavinio. Lanzado durante mucho tiempo por tierras y mar por la violencia de los dioses del Olimpo a causa de la cólera siempre viva de la cruel Juno, fue víctima también de numerosos sufrimientos en la guerra, hasta poder llegar a fundar una ciudad e introducir sus dioses en el Lacio. De allí nacieron la raza latina, los padres de Alba y los muros de la altiva Roma.

 

Musa, recuérdame las causas: por qué ofensa a su divinidad, o por qué motivo de dolor, la reina de los dioses empujó a un héroe que se distinguía por su piedad a sufrir tantas desventuras y a afrontar tantos sufrimientos. ¿De tan profundo rencor están poseídos los espíritus de los dioses celestes?

jueves, 6 de febrero de 2025

Muriel Rukeyser

MITO

Mucho tiempo después, Edipo, viejo y ciego, 

iba por los caminos. 

Percibió un olor familiar. Era 

la Esfinge. Edipo le habló: 

―Quiero hacerte una pregunta. ¿Por qué no reconocí 

a mi madre? 

―Diste la respuesta incorrecta, respondió la Esfinge. 

―Era la única respuesta acertada, -contestó Edipo-. 

―No, repuso ella. -Cuando te pregunté 

qué es lo que camina en cuatro 

patas por la mañana, dos al mediodía 

y tres al ocaso, contestaste el Hombre. No dijiste nada 

de la Mujer. 

―Cuando se dice Hombre, contestó Edipo, ―está incluida 

la Mujer. Todos lo saben. 

La Esfinge repuso: ―Eso es 

lo que tú te crees. 






Edipo y la Esfinge, duelo de acertijos

                                              La Esfinge y Edipo de François Xavier Fabre

   



MYTH
Long afterward, Oedipus, old and blinded, walked the
roads. He smelled a familiar smell. It was
the Sphinx. Oedipus said, ‘I want to ask one question.
Why didn’t I recognize my mother?’ ‘You gave the
wrong answer,’ said the Sphinx. ‘But that was what
made everything possible,’ said Oedipus. ‘No,’ she said.
‘When I asked, What walks on four legs in the morning,
two at noon, and three in the evening, you answered,
Man. You didn’t say anything about woman.’
‘When you say Man,’ said Oedipus, ‘you include women
too. Everyone knows that.’ She said, ‘That’s what
you think.’