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viernes, 2 de enero de 2026

Mark Strand

AÑO NUEVO

Es invierno y año nuevo.
Nadie te conoce.
Lejos de las estrellas, de la lluvia de luz,
Descansas bajo la rocosa estación.
No existe hilo que guíe tu regreso.
Tus amigos dormitan en la oscuridad
Del placer sin poder recordar.
Nadie te conoce. Eres el vecino de nada.
No ves caer la lluvia ni al hombre que se aleja,
El sucio viento esparciendo sus cenizas sobre la ciudad.
No ves el sol arrastrando a la luna como un eco.
No ves el herido corazón alzarse en llamas,
Los cráneos de los inocentes tornarse en humo.
No ves las cicatrices de la abundancia, los ojos sin luz.
Todo ha terminado. Es invierno y año nuevo.
Los humildes se despojan de su piel en el cielo.
Los desesperanzados padecen el frío con los que no tienen nada que ocultar.
Todo ha terminado y nadie te conoce.
Hay una luz estelar deslizándose en el agua oscura.
Hay piedras en el mar que nadie ha visto.
Hay una ribera y gente esperando.
Y nada retorna.
Porque todo terminó.
Porque en vez de un nombre hay silencio.
Porque es invierno y año nuevo.

Traducción: Jeannette L. Clariond

lunes, 13 de octubre de 2025

Mark Strand

 EL CUERPO VACÍO

Eran tuyas las manos, los brazos eran tuyos,
Pero tú no estabas.
Eran tuyos los ojos, pero estaban cerrados y no los abrirías.
El sol, distante, estaba allí.
La luna posada en el hombro blanco de la colina estaba allí.
El viento de Bedford Basin estaba allí.
La verde, desvaída luz invernal estaba allí.
Tu boca estaba allí,
Pero tú no estabas.
Si alguien hablaba no había respuesta.
Las nubes bajaron
Y cubrieron los edificios junto al agua,
Y callaba el agua
Lo vieron las gaviotas.
Los años, las horas, que no te encontrarían
Se apoyan en las muñecas de los otros.
No había dolor. Se había ido.
No había secretos. No había nada que decir.
La sombra esparció sus cenizas.
El cuerpo era tuyo, más tú no estabas allí.
El aire se estremeció contra su piel.
Lo oscuro se asomó a sus ojos.
Pero tú ya no estabas.

martes, 23 de septiembre de 2025

Mark Strand

XVI

Es cierto, como alguien dijo, que en
Un mundo sin cielo todo es despedida.
Agites o no tu mano, es despedida

Y si no asoman lágrimas a tus ojos,
Es de todos modos despedida, y si finges no saberlo,
Detestando cuanto pasa, También es despedida.

Despedida, sin importar qué. Y las palmeras, al ladearse
Sobre la verde esplendente laguna, y los pelícanos
En picada, y los atentos cuerpos de los bañistas que descansan,

Son etapas de una quietud final, y el deslizarse
De la arena y el viento y los secretos movimientos del cuerpo
Forman parte de lo mismo, una simplicidad que vuelve todo

Ocasión de duelo, o algo digno
De celebración, pues ¿qué hacer frente
Al peso de las alas de los pelícanos

La densa sombra de las palmeras, las células que oscurecen
La espalda de los bañistas? Esto va más allá de las distorsiones
Del azar, más allá de los efugios de la música. El final

Se representa una y otra vez. Y lo sentimos
En las evocaciones del sueño, en la maduración de la luna,
En el vino que reposa en la copa.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Mark Strand



Cazando ballenas


Cuando las manchas de plancton
bullían hacia la bahía de Santa Margarita
y las playas se coloreaban de rosa,
desde la casa, en la loma,
vimos comer a las ballenas,
embrollando las redes
en su juego,
y las jorobas de las espaldas
elevarse en saltos limpios
sobre las vastas praderas del océano.

Día tras día
encerrados, esperamos la desaparición
del plancton putrefacto.
Su olor inundaba incluso al viento
y los bueyes parecían atontados
al traer la paja desde la falda
de nuestra colina.
Pero el plancton seguía entrando
y las ballenas no se iban.

Fue cuando comenzó la cacería.
Los pescadores se embarcaron
y persiguieron a las ballenas,
y mi padre y mi tío
y también los niños fuimos.
La espuma de nuestra estela se hundía pronto
en el agua agitada por el viento.

Las ballenas salieron allí cerca.
Sus frentes eran inmensas,
las puertas de sus caras estaban cerradas.
Antes de hundirse alzaron
sus colas en el aire
y las abatieron golpeando.
Hacían espumear el mar,
tras ellas se abrían
caminos brillantes.

 Aunque no vi sus ojos
los imaginaba
como los de los enlutados,
brillantes, llorosos,
mirándonos, alejándose
bajo sábanas de sal oscureciendo.

Paramos el motor y esperamos
que las ballenas salieran nuevamente;
el sol se ponía
pintaba de salmón fastuoso las playas empedradas.
Un viento frío nos azotaba la piel
y cuando por fin oscureció
y parecía que las ballenas se habían retirado
mi tío, ya sin miedo,
disparó, sin apuntar, al cielo.

Tres millas mar adentro
en la fluida oscuridad,
bajo los sorprendidos ojos de la luna,
el motor no encendía
y regresamos en un pequeño bote.
Mi padre tuvo que traernos
encorvado sobre los remos. Lo veía
arrebatado por el esfuerzo, bogando
contra la marea, el pelo abrillantado por la sal.
Vi la luz de la luna derramarse levemente
y volar sobre sus hombros
y el mar y la brisa
súbitamente plateados.

No habló en todo el trayecto.
Al acostarme a medianoche
imaginé a las ballenas
debajo de mí
deslizándose sobre las lomas
enyerbadas de las profundidades;
sabía dónde estaba y me atraían,
hacia abajo y hacia abajo
de las aguas susurrantes
del sueño.


viernes, 12 de junio de 2020

Mark Strand

COMIENDO POESÍA
Fluye tinta de las comisuras de mi boca.
No hay felicidad igual a la mía.
He comido poesía.

La bibliotecaria no puede creer lo que ve.
Sus ojos están tristes
y camina con las manos ocultas en su vestido.


Ya no están los poemas.

Es tenue la luz.
Los perros suben por las escaleras del sótano.



Sus pupilas en blanco,

sus patas rubias ardiendo como leños.
La pobre mujer patea y solloza.



Ella no entiende.

Cuando me arrodillo y lamo su mano,
grita.



Soy un hombre nuevo.

Le gruño, le ladro.
Salto alegremente en la libresca oscuridad.






Selected Poems: Strand, Mark: 9780679733010: Amazon.com: Books






EATING POETRY
Ink runs from the corners of my mouth.
There is no happiness like mine.
I have been eating poetry.
The librarian does not believe what she sees.
Her eyes are sad
and she walks with her hands in her dress.
The poems are gone.
The light is dim.
The dogs are on the basement stairs and coming up.
Their eyeballs roll,
their blond legs burn like brush.
The poor librarian begins to stamp her feet and weep.
She does not understand.
When I get on my knees and lick her hand,
she screams.
I am a new man.
I snarl at her and bark.
I romp with joy in the bookish dark.
 from Selected Poems

martes, 26 de junio de 2018

Mark Strand(USA)

LA BUENA VIDA 
Estás parado junto a la ventana.
Afuera hay una nube de vidrio que parece un corazón.
Los suspiros del viento son como cuevas entre tus palabras.
Sos el fantasma en ese árbol de afuera.

La calle está en silencio.
El tiempo, de la misma manera en que el mañana y que tu vida,
parcialmente está acá, parcialmente en el aire.
No podés hacer nada.

La buena vida llega sin aviso:
erosiona los climas de la desesperación
y se presenta, a pie, de incógnito, sin ofrecerte nada,
y tú estás ahí.









 Me gusta ver el mundo desde la ventana.

 

 

 

The Good Life

You stand at the window.
There is a glass cloud in the shape of a heart.
There are the wind’s sighs that are like caves in your speech.
You are the ghost in the tree outside.
The street is quiet.
The weather, like tomorrow, like your life,
is partially here, partially up in the air.
There is nothing that you can do.
The good life gives no warning.
It weathers the climates of despair
and appears, on foot, unrecognized, offering nothing,
and you are there.