XXXI Viniste a mí; yo no te esperaba. No esperaba a la felicidad. Lo había perdido todo, y todo lo encontré cuando tú me tendiste los brazos. Tómame, te dije. Seré fiel a tu corazón, y él curará con suavidades arrobadoras las heridas profundas del mío. Viviré de ti; el resplandor de tus ojos será mi luz, esconderme confiadamente en tu pecho será mi dicha; reír, cuando vea que se apartan tus labios, por el éxtasis interior; lloraré cuando tú llores, y te amaré deliciosamente halagada por tu ternura; te amaré con todo el fuego de la eterna enamorada.
AUTODEFINICIÓN “Soy Teresa Wilms Montt y aunque nací cien años antes que tú, mi
vida no fue tan distinta a la tuya. Yo también tuve el privilegio de ser
mujer. Es difícil ser mujer en este mundo. Tú lo sabes mejor que nadie.
Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida. Destilé mujer. Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.Cuando me dejaron sola, di compañía.Cuando quisieron matarme, di vida.Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.Cuando trataron de callarme, grité.Cuando me golpearon, contesté.Fui crucificada, muerta y sepultada, por mi familia y la sociedad.Nací cien años antes que tú sin embargo te veo igual a mí.Soy Teresa Wilms Montt, y no soy apta para señoritas”.