Entre las bellas anoréxicas hay una lanzada al aire de la muerte, elevándose. Obstinada, la austera , se cuenta las costillas y la pelvis, se duerme en pie para no digerir.
La bella es sangre de esqueleto translúcido, es aire y huevo de lo ido, de la histeria es aire, de lo fugaz, de la velocidad agujereada.
Tensa la hermosa y rígida la cuerda de su cuerpo es cáustico vómito y nervios autoenvenenadores.
Es como un arco a medio enloquecer, prohibido, sedienta, hambrienta, el dibujo de su estructura es sólo un pensamiento.
No hay sustancia en su máquina , es artificio de la crueldad su libertad, su boca, el estómago blanco, el recto loco de sacrificio y éxtasis .
Es la bella anoréxica lujosa que va a morir mañana , sin desayuno, con la privación de la hermosura.
David Trashumante recita 'Génesis' de Isla Correyero
GÉNESIS Bajo la yerta bóveda celeste las bichas y los perros se aparean, humos exhalan de las bocas ambos y agrándanse los falos de los mulos.
Un líquido caliente enciende el fango y de los termiteros surge una vegetación salvaje de equisetos. Rompen el mar las hembras del escualo y los peces de luz se adentran en la sombra. Arde el amor en los cañaverales y en el iglú los esquimales arden.
El hueco del volcán precisa un órgano, extremidad, vapor, espasmo y concordancia. Una guarida el oso y un prado recogidísimo el antílope.
Preservad a la rana la intimidad del charco, el grito sideral de los conejos, la vigorosa sazón de los capullos y la explosión final de las bellotas.
Bálanos, sangre, cataratas de semen, corran en la Historia por el peritoneo universal de las especies.
Un diluvio de leche y de semillas exista para el toro, el caracol, la mantis. Caigan esporas, dispérsense vilanos, que las danzas del sexo y el cortejo despierten del sueño invernal con regocijo.
Estacas, árboles y alambres, para todas las aves y sus huevos. Vuelcos para las gatas, lentitud al arácnido. Las vehementes efímeras hinchadas y sonoras giren sobre la luz central del foco de la luna.
Las lunaciones muevan las aguas infinitas. Frecen los peces y abaniquen los huevos. Tenga la bonelia mil machos en su entraña. El elefante marino, su báculo en las hembras. La almeja, en soledad, jadeos y fusión.
En las exuberantes selvas de Tanzania la elefanta se doble y caiga de rodillas. El ácaro, en el útero materno, inserte a sus hermanas. Desentierre la pallida a una recién nacida y la fecunde. Salga el escorpión buscando amor y muerte en el frío y nocturno burdel de los desiertos.
Germinen la cebada y las glicinas, el pino y las higueras, el baobab, el yaro, la cebolla, el lino, el estramonio, el liquen y los hongos, la coca y el anís, la rosa en las cales ruinosas de lo muros.
Galanteo nupcial, ayuntamiento, en los vaivenes granados de la tierra. Silvos y olor, penumbra, territorios teñidos de polen y de orina. Fornicación trasera en todo el orbe.
Floración inacabable de la savia y de las venas. Canto de celo alzado por la vida. Reserva, provisión, maná metálico en el planeta preñado eternamente.
Aunque casi todos los días
pienso en ti
sufriendo o sonriendo
trabajando o durmiendo
feliz como un detalle
o triste como un muro.
Yo siempre estoy de pronto
con la cabeza puesta
allí por donde pasas
o pasaste
y te encuentro
otra vez
como si el tiempo
no hubiese pasado
ni lo peor
ni el futuro que venga
porque
mire hacia donde mire
piense hacia donde piense
tú estás ahí
no queda ya objetivo
ninguno por hacer
ni penas ninguna hay
ni habrá.
Solo respirar y dar algunos
pasos por el camino
juntos
y verte transparente
brillar como
si no estuvieras