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jueves, 26 de junio de 2025

Juan Gil-Albert

SONETO XXIX

El pulso de mi padre, su esperanza,
tengo en mi mano a punto de extinguirse,
a punto de cesar o de evadirse
a una región más honda... Leve lanza

su apenas perceptible balbuceo,
cual si entre este latir y su morirse
no mediara ya nada, apenas irse.
¡Tan solo!, aunque lo toco y aún lo veo.

En esto vocecillas infantiles
óyense desgranar: sus nietos llegan
cual si una clara fuente en los pretiles

se abriera del ocaso... Estar naciendo
¿es similar latido a estar muriendo?
Y uno y otro se funden y me anegan.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Juan Gil-Albert

Refinamiento del campo

Las piedras colocadas sobre piedras
y encima de ese muro primitivo
algún olivo blanco.
No sé por qué será que ciertas cosas
que apenas dicen nada,
que bien analizadas no son cosas
dignas de nada,
causan sobre mi ánimo un influjo
de inextinguible paz.
Se diría que siento mis raíces
dentro de esos contornos depurados
que no son nada, 
dentro de esa vejez
de una humildad tan firme
cual si una incitación muy familiar
me retuviera allí.
Algo como una voz que me dijera
de dentro de mí mismo :
esta fe encantadora
es la pobreza.


domingo, 18 de noviembre de 2018

Juan Gil-Albert

 Ronsard
                       A la rosa

                                                    
Tal vez si cada pétalo de rosa

se pudiera juntar una montaña

de rosas treparía en el espacio

como una rosa inmensa. ¿Tantas rosas

ha consumido el mundo? Tantas rosas

como se están abriendo cada día.

Cada día, en el año, es una rosa

que muda de color, la rosa viva

que cada cual contempla lentamente

dentro de sí, copiada en el espejo

de su tránsito fiel: la rosa sola.




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