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viernes, 1 de abril de 2022

Benjamín Prado

Yo estudiaba los ríos 

Palabras como la nieve que se oculta a sí misma.

Los bosques destilaban pájaros tropicales,
el Amazonas era la sombra de los tigres,
el Sena
comenzaba en las campanas
y en el Hudson morían las palomas.

Yo estudiaba los ríos.
Mi padre,
envuelto en humo,
hablaba de esperanzas y de escombros,
de la lluvia inocente sobre el hombre culpable,
del puñal enterrado en la arena de los números,
del sol vacío que entra en la casa del muerto.

La luz del televisor se extendía por la habitación.

En el Ebro flotaban duros montes de estaño.
En el Guadalquivir hubo torres de oro.
En el Nilo brillaban las pirámides.

Nuestros cuerpos teñían de rojo la luna.

martes, 28 de septiembre de 2021

Joaquín Sabina, Benjamín Prado & Travis Bird

19 días y 500 noches después

Todo da una de cal y una de cal y otra de arena
Todas las caras tienen su cara y su cruz
Todos somos un pájaro que vuela,
A la vez hacia el norte y hacia el sur

Todo lo que se vuelve a contar ya es otra historia
Todo lo que se rompe inventa a su enemigo
Y la misma canción, al cambiar de persona,
No dice lo de siempre cuando dice lo mismo.


Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
Lo sé por qué fuí
la infeliz que mordía su anzuelo
mientras le creí.
De pronto me vi
como el busto de un rey destronao
pisoteado en el suelo
Yo era la sota de las barajas
y la planta baja
de los rascacielos.

Y es que tenían razón
sus amantes,
con él hay un antes
pero un después no.
Conmigo fue así
dijo que era
su media naranja
y se puso a exprimir.
Ya luego empezó
a dar vueltas
igual que un león
dentro de una jaula
que rugía
mirando a la luna,
mujer solo hay una
y esa es mi María.

Luego se fue
bajó a por tabaco
y volvió a los tres meses
vino haciendo eses
y hecho un perro flaco
pidió que le abriese
con dos arrumacos
le quité la llave,
el abono transporte,
por decirlo suave,
le di pasaporte
y le dije "colega,
tú has perdido el norte"
yo he estado tan ciega
que pensaba
que ya me quedaba
sin Alfa ni Omega
si él me abandonaba.

Esa canción
en la que contaba
la historia a su modo
en la que me echaba
la culpa de todo
de las tropelías
y las tonterías
donde me compraba
con bisutería
mientras le servía
jarros de agua fría
yo le añadiría,
por ponerle el broche
que a mí, sin embargo,
sus famosos 19 días
y 500 noches
se me hicieron largos.


Dijo hola y adiós
y el portazo sonó
como un signo de interrogación.
En vez de sufrir
me lie con uno del PP
y socio del Real Madrid
que canta hip hop
juega al pádel, al tenis y al golf
y es antitaurino
ha montado su propio bufete,
yo le pongo un siete,
él me ve y hace el pino.

Sabina huyó
se fue dando salto
igual que un conejo
pero como artista
ha llegado muy lejos
Ve a Dios retratado
al mirarse al espejo
Yo le vi en las Ventas
cantar nuestra historia
y como el caballo
atado a una noria
que va como un rayo
tras la zanahoria
mi voz le seguía
y al bailar que soñar con los pies
volví a ser la de ayer
cuando le quería.




BEJAMÍN PRADO &TRAVIS BIRD
Homenaje a Joaquín Sabina 





jueves, 20 de mayo de 2021

Benjamín Prado

ICEBERG

Entra al poema,
lávate en su agua clara,
pisa su limo

y oye mi historia.
Olvida lo que sabes,
ve lo invisible

y húndete en mí.
Verás la parte oculta
del iceberg.

Verás tu miedo,
verás tus ilusiones
desde mis ojos.

Verás tu cara
esculpida en el hielo,
hecha de arena.




viernes, 21 de agosto de 2020

Benjamín Prado

Frío como el infierno
Roma, 1995

Estamos en invierno y esto es Roma
y tú no estás.
                           Yo voy de un lado a otro
de tu nombre,
                             lo mismo
que un oso en una jau
                                                 marco un número;
pongo la radio, escucho una canción
de Patti Smith dar vueltas dentro de Patti Smith
igual que un gato en una lavadora.

Estamos en invierno y yo busco un cuchillo;
miro la calle;
                            pienso en Pasolini;
coges una naranja con mi mano.

Y esto es Roma.
                                 La nieve
convierte la ciudad en una parte del cielo,
ilumina la noche,
deja sobre las casas su ángel multiplicado.

Y tú no estás.
                            Yo cierro una ventana,
miro el televisor,
                                   leo a Ungaretti,
                                                                     pienso:
la distancia es azul,
yo soy lo único que hay entre tú y este frío.
Estamos en invierno y esta ciudad no es Roma
ni ninguna otra parte.
                                              Miro atrás
y puedo verlo: acabas de apagar una lámpara;
has cerrado los ojos
y sueñas con un bosque;
                                                   de repente
alargas una mano,
                                      buscas una manzana
que está en el otro lado de la mujer dormida...

Mientras,
                      yo odio este mundo frío como el infierno
y el cansancio que caza lentamente mis ojos;
odio al lobo que has puesto en la palabra noche
y la forma en que llenas la habitación vacía.
Odio lo que veré
desde hoy y para siempre: tus pisadas
en la nieve de Roma, donde nunca has estado.



miércoles, 15 de abril de 2020

Benjamín Prado


LAS REGLAS DEL JUEGO

No quiero seguir siendo quien no soy.

No quiero recordar lo mismo que tú olvidas.

Prefiero que no estés a que te hayas marchado.

No quiero que me expliques qué has querido decir.

Me conformo con más de lo que me merezco.
No quiero que la muerte me sorprenda esperándola.
No quiero regresar al sitio del que he huído
a buscar las razones por las que me marché.

No te quiero decir lo que quieres que oigamos.
No quiero ser tu bala en la recámara.
No quiero días largos que no lleguen muy lejos
ni que donde esté solo, haya siempre alguien más.

Quiero salir de casa sin infundir sospechas.
No quiero preguntarme lo que pudo haber sido.
No quiero descubrir que hace ya muchos años
que no hago nada por primera vez.

No quiero que las cosas se queden como estaban.
No quiero que me guardes el secreto.
Quiero que al despertar recuerdes qué he soñado.
No quiero que no haya más tiempo que perder.

No quiero que me expliques de qué va todo esto.
No quiero que tengamos que hacernos a la idea.
No quiero que se cumplan los pronósticos,
que pase lo que tenga que pasar.

No quiero que nos sobren las palabras
y lo que calle busque a otro que lo diga.
No quiero ver el vaso medio lleno.
No quiero que pudiese haber sido peor.

Sólo quiero
saber que cambiarías a cualquiera por mí.




martes, 23 de octubre de 2018

Benjamín Prado

Ecuador

Hace falta la noche para ver las estrellas.
Igual que ayer, hoy busco -lo dijo Juan Ramón-
una verdad aún sin realidad;
busco en la tinta verde de todo lo que escribo
un planeta sin nombre o una jungla perdida.
Y hace falta la noche.
Yo me siento en las sombras,
prendo un fósforo,
tallo mis esmeraldas, construyo mis panales.
Todo es igual y todo es diferente.
La vida,
que fue un río,
es ahora un océano,
el pasado es la arena y el agua es el futuro.
Hace falta la noche.
Todo está en mí
lo mismo que un clavo en la madera:
cada paso en la nieve,
cada luz apagada,
cada piel encendida.








 Azul pálido: la conexión cósmica y surreal entre Joan Miró y Carl Sagan - Cultura Colectiva

domingo, 15 de julio de 2018

Benjamín Prado

Tú ya me entiendes
 
Las veces que no quiero formar parte de mí.


Las veces en que todo lo que piensas te engaña.

Las veces que te das por desaparecida.

Las veces que sería cualquiera menos yo.


Las veces en que muerdo la mano que me cura.

Las veces que seguirte es andar sobre el hielo.

Las veces que tu nombre da vueltas en mi anillo

como un tigre enjaulado.


Las veces que no somos quienes tú y yo creemos.

Las veces que el orgullo nos tiende una emboscada.

Las veces que brindamos para romper las copas.

Las veces en que acaba el cuento y gana el lobo.


Las veces en que hay sombras que te hablan al oído.

Las veces en que somos dos francotiradores.

Las veces que el dolor es lo que dijo Shakespeare:

la piedra en que se afila la venganza.


Las veces que preguntas de qué lado se esconde

lo que te hizo construir el muro.

Las veces en que olvido que tú serías única

si no fuera porque lo somos todos.


Tú ya me entiendes: sabes que esta guerra es mentira,

que no habrá derrotados,

que nadie va a caer:

sólo quiero vencerte

y después compartir mi victoria contigo.


De Ya no es tarde







 Love is in the air this Valentine's Day weekend in Myrtle Beach, South Carolina.
 

miércoles, 14 de marzo de 2018

Benjamín Prado

EN EL CAMINO

Han pasado diez años y es un día de invierno.
Tú caminas por las avellanedas.
y vas junto a esos sauces amarillos que avanzan
por los ríos con luna.

No será como ahora, no tendrás veinte años;
la nieve irá acercándose a tu casa
y el aire verde moverá en tus ojos
sus bosques de cristal y de silencio.

Recuérdalo, hubo un río.
                                    Los árboles vivían
en el imán del agua.
Por la noche, escuchábamos gotear en las sombras
la canción de los búhos.

Y, luego, la corriente se llevó nuestras caras.
No sabemos a dónde. No sabemos por qué.

Aún estamos aquí.
                            Pero, de pronto,
han pasado diez años
y tú y yo somos dos desconocidos.
 
De Un caso sencillo (1986)






Resultado de imagen de benjamin prado un caso sencillo

martes, 17 de octubre de 2017

Benjamín Prado


Inmortal
 
Fuiste inmortal
el tiempo que una ola
tardó en borrar tus pasos sobre la playa.
Pero no lo sabías.

Fuiste inmortal
el tiempo que la nieve
detuvo los caminos hacia tu casa.
Y tú no lo sabías.

Yo te nombré,
tú eras como un poema:
pájaro en el oído, sombra encauzada,
agua vencida.

Fuiste inmortal.
Fuiste la luz de un fuego.
Fuiste la sangre oscura de las palabras.
Y tú no lo sabías.


Tú nunca lo sabías.


Pero después
el mar cubrió la arena,
la nieve se deshizo
y el alud de nosotros llegó a tu casa.


























viernes, 2 de junio de 2017

Benjamín Prado

Segunda juventud


Tenía que decírtelo: era todo mentira.

No era verdad que el tiempo que se va no regrese;
ni que uno sólo pueda ser joven una vez;
que mi destino fuera perseguir lo que escapa
y que tú no existías.


Todo fue un simple engaño.

No es cierto que se pueda ser feliz junto a alguien
que lo conoce todo de ti menos quién eres,
ni al lado del que jura que la suerte está echada
y tu número existe nada más que en sus dados.


Tenía que decírtelo.

Es falso que el amor sea un tren que se marcha.
Es falso que el pasado nos deje siempre atrás.
Las cuerdas que nos atan se sueltan si transformas
la mano que acaricia en la que dice adiós.


Tenías que saberlo.

No podía esperar
a escribir un poema en que te diese
las gracias
                 por salvarme
                                       de mi vida.












Un amor así quiero:













lunes, 18 de julio de 2016

Benjamín Prado

NO ME CUENTES TU VIDA
No me cuentes tu vida.

No me des la mitad de lo que ya no quieres.
No olvides que el dolor es lo que un golpe
recuerda de nosotros
y si lo tocas,
puede despertarse,
pensar de nuevo en ti.

No me hables del pasado
-si quieres encontrar respuestas, corre
en dirección contraria a las preguntas-
ni me arrastres a un tiempo
en el que aún no sepa
quién eres, pero ya no seas mía.

¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?
¿Por qué volver atrás
a pintar la diana encima de la herida?
¿Para qué conocerte, si te puedo aprender?

Acuérdate, mi amor, de estas tres cosas:
-No existe mayor preso
que el que duda entre dos puertas abiertas.
-Quienes lo saben todo de aquellos a los que aman,
sólo los aman… a pesar de todo.
-Lo que no busca nadie, deja de estar perdido.

No me cuentes tu vida,
y entonces
será sólo
para ti
y para mí

martes, 17 de mayo de 2016

Benjamín Prado

LIBRO DE FAMILIA

  Hoy que tú y yo
no somos todavía nosotros.
Hoy que aún
no está claro
qué busco
y dónde voy.
Hoy que esperas saber
lo único que importa
de alguien:
lo que nunca sería y lo que es.
Pregunta lo que quieras.
Te contaré mi historia,
día a día
y de principio a fin.

He aprendido a nadar en los libros de Conrad;
a huir en los poemas de Vallejo y Rimbaud.
Hablo cualquier idioma. Viví en todas las épocas.
Me llamaban Machado:
mi tumba está en Collioure.

Lo que sé de la muerte, me lo enseñó Quevedo.
Mi nombre es Anna Ajmátova;
mi nombre es Sylvia Plath.
He luchado con Frankenstein,
Drácula
y los franceses,
y naufragué con Gulliver y Robinson Crusoe.

Crucé a caballo América junto a Pablo Neruda.
Vine a España con Hemingway en la Guerra Civil.
He visto un hombre-lobo y una ballena blanca.
Compartí con Cervantes las mazmorras de Argel.

He jugado en la India con panteras que hablaban.
Vi en un bosque los tigres rojos de William Blake.
Dejé sobre la nieve pasos de hombre invisible.
He dormido en Comala, Oz y Nunca Jamás.

Viajé del Mississippi de Mark Twain hasta Ítaca,
la Isla del Tesoro,
la Esfinge de Gizeh...
He sido dios en Roma, héroe en Grecia y mendigo
en el Londres de Dickens y el Madrid de Galdós.

Mientras hablaba Góngora, existió Polifemo.
Borges puso en mis manos la esfera del Aleph.
He llevado en mi dedo el anillo de Tolkien.
Navegué siete mares al lado de Simbad.

Quise ser Isak Dinesen en las selvas de África;
en Moscú, Boris Pasternak y Lorca en Nueva York;
y un marinero rubio en brazos de Cernuda;
y el hombre que quisiera a Madame Bovary.

Si algo sé de la gente real, lo he aprendido
de Hamlet o Jane Eyre; Don Juan o Robin Hood;
Ligeia me dio el miedo; Ulises, la aventura;
Heathcliff me enseñó el odio; D'Artagnan, el valor.

En los versos de Alberti escuché a las sirenas.
Kafka me llevó a Praga, Victor Hugo a París.
He bajado al infierno con Dante, y con Ovidio
me he transformado en lluvia, en el eco, en laurel...

Sufro como Pavese; fumo al modo de Auden;
sonrío como Anne Sexton; bebo igual que Verlaine;
Rilke me hizo viajero y Paul Éluard de izquierdas;
Pessoa me ha enseñado a fingir que soy yo.

Ésa también ha sido mi familia,
como tú vas a serlo
de todos los que lean y no olviden
los poemas
                        que ahora
                                             escribo
                                                            para ti.


De Ya no es tarde, 2014


 Imagen relacionada

lunes, 11 de abril de 2016

Benjamín Prado

XI Poema para que lo leas cuando no esté a tu lado 

I
Mi amor, este poema
es para que lo leas cuando no esté a tu lado,
cuando no pueda ya cuidar de ti.
No te conformes nunca con alguien que no piense
que tu eres una llama más antigua que el fuego,
que tú eres su razón para vivir.
Aprende a no querer a los que no te quieran
y elige bien a qué le tendrás miedo:
no habrá sombra que oculte lo que tú temas ver.
Escapa del que piense
que el aire es la pared de lo invisible
y huye de aquel que crea
que es más feliz quien menos necesita,
porque ése no podría necesitarte a ti.
No te rindas, no olvides jamás que la tristeza
sólo es la burocracia del dolor.
Y si sientes que el mundo se derrumba,
no intentes abrazarte
a otro que esté cayendo a la vez que caes tú,
como yo hice contigo.
Algún día
tendrás que despertarte para salvar tus sueños.
Algún día sabrás que en las promesas
hay siempre un cristal roto
en el que aúlla el viento frío de la mentira.
Recuerda todo eso.
No escondas lo que sientes por miedo a ser frágil,
como aquellos
que por guardar tan bien lo que más les importa,
lo pierden para siempre.
Recuerda que no hay nada que no pueda
ocurrir cualquier día.
No olvides que esta obra ha terminado.
No olvides que le hablas a un teatro vacío.

Marea humana (Editorial Visor, 2010)

sábado, 13 de febrero de 2016

Benjamín Prado

NUNCA ES TARDE
Nunca es tarde para empezar de cero,
para quemar los barcos,
para que alguien te diga:
-Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

Nunca es tarde para cortar la cuerda,
para volver a echar las campanas al vuelo,
para beber de ese agua que no ibas a beber.

Nunca es tarde para romper con todo,
para dejar de ser un hombre que no pueda
permitirse un pasado.

Y además
es tan fácil:
llega María, acaba el invierno, sale el sol,
la nieve llora lágrimas de gigante vencido
y de pronto la puerta no es un error del muro
y la calma no es cal viva en el alma
y mis llaves no cierran y abren una prisión.

Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,
y si antes escribía para poder vivir,
ahora
quiero vivir
para contarlo.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Benjamín Prado

El Enamorado (IV)

Para poder mirarla es necesario
ver la verdad que vive dentro de cada cosa:
saber que las espigas
son las piezas de una paloma verde;
que en el verbo agrietar puede escucharse
el corazón del tigre:
que del poema roto caen los pétalos blancos
de la flor de la duda.

Si admites todo eso,
si sabes escribir "de los ojos del cínico
caen lágrimas que son sílabas de una ciénaga"...
si le puedes llamar a las gaviotas
"nieve viva,
oleaje del cielo"...
tal vez sabrás qué ves cuando la mires.

Si quieres describirla,
te hará falta buscar dentro del diccionario
un idioma salvaje,
palabras que se dejen escribir
como fieras que acceden a ser acariciadas.

Encuentra un adjetivo que la diga
"de donde tú te vas, se incauta el hielo"
y sabrás explicar lo que es estar con ella.

Yo que dormí con restos de la luna en las manos
después de acariciarla:
que he aprendido en su boca el sabor de la luz
y en su pelo el lenguaje de las enredaderas,
aún no voy a aclarar nuestro misterio.




RAY CHARLES -  I can´t stop loving you


martes, 14 de julio de 2015

Benjamín Prado(España)

La dulce vida entre la hierba verde

                                                                                                               (Garcilaso de la Vega)

Hay un silencio, abajo, de estatuas destruidas.
Amanece.
                     Recuerdas
el amor con su ambiente de barco amotinado,
la vida como un sueño con tesoros y mapas,
el rocío y su lava de cristal.

Amanece. Recuerdas.
Los caballos rompieron la lluvia con sus cascos;
las torres eran parte de tu sangre,
tu muerte se añadía a las campanas.

En su memoria azul,
río abajo, las aguas te recuerdan ahora;
te apoyas en un muro matizado de hiedra,
el carbón de la vida
                                         se consume en tus ojos
y la nieve
sofoca el fuego de tus manos.

No preguntaste entonces quién movía las águilas,
quién juntó las tinieblas y los lobos
quién sembró la semilla del árbol del ahorcado.

Cuando ardía el laurel y se quebraba el hielo.
Cuando tu corazón se asociaba a la escarcha.
Cuando la luz fue parte de la noche.

Cuando el sol extendía su óxido por la arena
alguien te vio dejar,
perdida junto al cisne redondo de la luna,
la dulce vida entre la hierba verde.


De "Un caso sencillo"1986



PINK MARTINI 
Splendour in the grass