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viernes, 30 de septiembre de 2022

Guadalupe Grande

INSTANTE

 INSTANTE

Caminar no es suficiente

el polvo del camino no hace vida

La mirada se aleja

Agua sobre el papel

y espuma sobre la palabra

 

Eres una grieta en el tiempo, Padre:

nada en ti dura y todo permanece.

 

Pronunciar la primera palabra

y acudir el desastre fue todo uno,

en aquel instante en que te dibujamos

el rostro de los días.

 

No pudo ser,

nunca pudo ser,

nunca habría podido ser,

y sin embargo, tenaces son las sombras

en su vocación de carne,

obstinado su aliento

y terca su palabra.

 

Vivir no tiene nombre.

 

lunes, 10 de enero de 2022

Guadalupe Grande

JUNTO A LA PUERTA

La casa está vacía
y el aroma de una rencorosa esperanza
perfuma cada rincón
Quién nos dijo
mientras nos desperezábamos al mundo
que alguna vez hallaríamos
cobijo en este desierto.
Quién nos hizo creer, confiar,
—peor: esperar —,
que tras la puerta, bajo la taza,
en aquel cajón, tras la palabra,
en aquella piel,
nuestra herida sería curada.
Quién escarbó en nuestros corazones
y más tarde no supo qué plantar
y nos dejó este hoyo sin semilla
donde no cabe más que la esperanza.
Quién se acercó después
y nos dijo bajito,
en un instante de avaricia,
que no había rincón donde esperar.
Quién fue tan impiadoso, quién,
que nos abrió este reino sin tazas,
sin puertas ni horas mansas,
sin treguas, sin palabras con que fraguar el mundo.
Está bien, no lloremos más,
la tarde aún cae despacio.
Demos el último paseo
de esta desdichada esperanza.


sábado, 10 de abril de 2021

Guadalupe Grande

En relativo

Que el mundo es imposible. Que las calles no pueden cabernos en el pecho.
Que nada cabe en el hueco que le está destinado y así nos van las cosas.
Que las hojas de los árboles siguen cayendo y el mar sigue diciendo una palabra que no
podemos descifrar: una palabra en movimiento, una palabra en la que cabe el tiempo.
Que estamos hechos de tiempo, pero no de mar.
Que llevamos la cuenta del tiempo que vivimos, mareados, como si pudiéramos llevar las
cuentas del mar.
Que contamos la lluvia de los días y los pasos tartamudos de las horas.
Que hacemos balance de minucias.
Que se nos caen las palabras de la boca, sin entenderlas, como la nieve se aturde en el asfalto.
Que confundimos la nieve con la sal, los relojes con la sangre, el pecho con un garaje, y nos
consolamos creyendo que todo es relativo, como este pronombre.

De La llave de niebla




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jueves, 21 de enero de 2021

Guadalupe Grande

Azogue

Vivimos de costado
pasamos de puntillas
Gracias a dios nadie quedará para recordar
en nombre de quién
habrá de dirimirse la venganza

Cuando el tiempo se escapa sin rostro de las manos
dejando un polvo amarillo en el azogue
es menester estar atentos.
Cuando los días huyen a hurtadillas
despreciando nuestro estupor
(mientras se pudre el grano en el almiar)
es menester ser precavidos.
Cuando la vida se oculta en los rincones
y no hay perro de caza que pueda hallar su rastro
solícitos acudimos a las puertas del miedo.

El bosque de certezas ardió hace tres noches.
Y yo he venido a pregonar
la escarcha de la duda.


Guadalupe Grande: Poema "Centro comercial" | Poder Popular
Guadalupe Grande, poeta española

lunes, 21 de octubre de 2019

Guadalupe Grande

LA HUÍDA
Vivimos como de prestado
vivimos como sin querer
vivimos en vilo y nuestro destino es la espera
vivimos fatigados de tanto sinvivir

Huí, es cierto.
Huir es un naufragio,
un mar en el que buscas tu rostro, inútilmente,
hasta convertirte en náufrago de sal,
cristal en el que brilla la nostalgia.
Huir tiene el olor de la esperanza,
huele a cierto y a traición,
se siente vigilado, está perdido
y no hay ningún imán que guíe
su insensato paso migratorio.
Huir parece alimentarse de tiempo,
respira distancia y mira, desde muy lejos,
un horizonte de escombros.
Huir tiene frío y en la piel de su vientre
resuenan palabras graves valor asombro lluvia.
Huir quisiera ser un pez abisal que ha llegado a la superficie:
despues de tanto oscuro,
de tantos siglos anegado en la profundidad,
brillan las primeras gotas de luz
sobre su lomo albino de criatura castigada.
Pero huir es un naufragio
y tu rostro un puñado de sal
disuelto en el transcurso de las horas.

De El libro de Lilit





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