En Moscú, las cúpulas en llamas. En Moscú, ya tañen las campanas. Los sepulcros están aquí, en hilera, y allí duermen los zares, las zarinas. Tú no sabes aún que en el alba del Kremlin se respira mejor que en cualquier otro sitio. Tú no sabes que en el alba del Kremlin yo te rezo hasta el alba. Tú pasas sobre el Neva y yo sobre el Moscova, cabizbaja. Se duermen las farolas. Te quiero en el insomnio. Te escucho en el insomnio. Mientras que por el Kremlin despiertan campaneros. Mi río con tu río, mi mano con tu mano se ignoran. Cariño mío, alegría hasta que el alba alcance a la siguiente |
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