XVIII
Harás con mi carne, lodo;
con mi corazón, simiento;
con mi sangre, nuevamente
vida le darás a todo.
Pero, dime, ¿qué acomodo
a mi angustia le hallarás?
¿En dón de colocarás
mi abismo de soledades…?
¡Sólo inventando oquedades
que no terminen jamás!

No hay comentarios:
Publicar un comentario