miércoles, 17 de agosto de 2016

Idea Vilariño

El amor... ah, qué rosa.

Tenla, sostenla, súbele aguas dulces y puras,

vela la milagrosa ascensión del perfume

y esa niebla de fuego que se le dobla en pétalos.

El amor... ah, qué rosa verdadera.

Ah, qué rosa total, voluptuosa, profunda,

de tallo ensimismado y raíces de angustia,

desde tierras terribles, intensas, de silencio,

pero rosa serena.

Tenla, sostenla, siéntela, y antes que se derrumbe

embriágate en su olor,

clávate en las espadas del amor, esa flor,

esa rosa, ilusión,

idea de la rosa,



de la rosa perfecta.





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