jueves, 29 de febrero de 2024

José Hierro

La poesía es como el viento, 
o como el fuego, o como el mar. 
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas, 
acuna en su oleaje 
los objetos que duermen en la playa.

miércoles, 28 de febrero de 2024

León Felipe

Esta noche no hubo luna...

Ahora camino de noche
porque las noches son claras...
Y esta noche no hubo luna,
no hubo luna amiga y blanca...
y había pocas estrellas,
pocas estrellas y pálidas...
 
Y era todo triste sin la luna amiga...
y era todo negro sin la luna blanca.
 
No se veía la cinta
de la carretera larga...
los olivos del recuesto
apenas se dibujaban...
un murciélago pasó
rozándome la cabeza con el ala ...
y me ladraron los perros
en los bancales con saña.
Sin luna todo era negro y triste...
vi una luz allá lejana...
y, a tientas, fui hasta la luz
y en la luz pedí posada...
 
Esta noche no hubo luna...
no hubo luna amiga y blanca...
Y recordé aquella noche
en que no vino mi amada...
 
y en que yo loco de amor,
lleno de fiebre y de ansias...
hice también alto
en la primera posada...

martes, 27 de febrero de 2024

Jorge Luis Borges

 ¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
 y antiguo ser que roe los pilares
 de la tierra y es uno y muchos mares
 y abismo y resplandor y azar y viento?





lunes, 26 de febrero de 2024

Joan Brossa


El jardín de la reina

Éste es el jardín de la Reina.
2
Ésta es la llave del jardín de la Reina. 3

Ésta es la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.

4
Éste es el pez que ha mordido la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.

5
Éstos son los ojos que brillan como el pez que ha mordido la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.

6
Éstas son las manos que han hecho sombra a los ojos que brillan como el pez que ha mordido la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.
7

Éste es el cabello que han peinado las manos que han hecho sombra a los ojos que brillan como el pez que ha mordido la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.

8
Ésta es la fuente que ha mojado el cabello que han peinado las manos que han hecho sombra a los ojos que brillan como el pez que ha mordido la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.

9
Éste es el camino que bordea la fuente que ha mojado el cabello que han peinado las manos que han hecho sombra a los ojos que brillan como el pez que ha mordido la cinta
que sostiene la llave del jardín de la Reina.

domingo, 25 de febrero de 2024

Jaime Gil de Biedma

Es la lluvia sobre el mar…

Es la lluvia sobre el mar.

En la abierta ventana,
contemplándola, descansas
la sien en el cristal.

Imagen de unos segundos,
quieto en el contraluz
tu cuerpo distinto, aún
de la noche desnudo.e

Y te vuelves hacia mí,
sonriéndome. Yo pienso
en cómo ha pasado el tiempo,
y te recuerdo así.


sábado, 24 de febrero de 2024

Marguerite Yourcenar

ÍDOLOS
Amor, al principio
De carne y de oro como un César 
Salvaje te cebé;
Íncubo, tu pecho pesaba
Y tu beso agotador
Cansó mi boca.

Luego te vi ensangrentado; 
Caminabas, titubeando,
Bajo la escuadra terrible; 
Víctima atravesada en el flanco, 
A tus pies derramé
Todo el nardo de la tierra.

Te veo pálido y bello: 
Tu carne es una antorcha 
Hecha de cera y fuego; 
Yo abrazo, delicia pura, 
Tu cara desconocida, 
Idéntica a mi alma.

Y te veré pensativo
En el último arrecife,
Dulce provocador de naufragios, 
Sombrío dios sin devotos;
Tus amapolas nocturnas
Me curarán de las rosas.

viernes, 23 de febrero de 2024

Jack Kerouac

Cómo meditar


        -se apagan las luces-
caen, con las manos entrelazadas, en un éxtasis
éxtasis como una inyección de heroína o morfina,
la glándula dentro de mi cerebro descarga
el buen fluido alegre (Fluido Sagrado) cuando
me relajo y retengo todas las partes de mi cuerpo
en un trance sin salida, curando
todas mis enfermedades-borrando todo o
incluso la brizna de un "yo-espero-que" o un
globo loco que quedo en ella, aunque la mente
en blanco, serena, sin pensamientos. Cuando un pensamiento
viene en reversa de lejos con su contenida...
figura de imagen, tú la falsificas,
lo echas a perder, lo finges, y
se desvanece, y el pensamiento nunca llega, y
con alegría te das cuenta por primera vez
"Pensar es como no pensar.
Así que no tengo que pensar
    en
      más"


jueves, 22 de febrero de 2024

Juan Vicente Piqueras

Mudanzas S.A.



        a Borges, a Raffaella Marzano
        y a los traductores que no traicionan


Son una tribu extraña dispersa por el mundo
porque mudan el mundo.
Trasladan mundos de una lengua a otra.
Ése es su oficio.

Hacen nevar en árabe,
cambian el nombre al mar,
llevan camellos del Sahara a Suecia,
hacen que don Quijote cabalgue a Rocinante
de La Mancha a Manchuria.
Hacen cosas extrañas, casi casi imposibles.
Dicen en su lengua cosas
que jamás esa lengua había dicho antes,
cosas que no sabía que pudiera decir.

Nacieron de un derrumbe, ocurrido en Babel,
y de un sueño: que un día
las almas hoy antípodas
se conozcan, se entiendan y se amen.

Son una tribu muda:
dan su voz a otras voces.
Se hicieron invisibles a fuerza de humildad.
Durante siglos su labor fue anónima.
Ellos, que viven de nombres y entre nombres,
no tenían un nombre.

En la liturgia de la literatura
son tratados como los monaguillos.
En cambio son pontífices: los que tienden los puentes
entre las islas de lenguas lejanas, los que saben
que todas las lenguas son extranjeras,
que entre nosotros todo es traducción.
Son una tribu extraña dispersa por el mundo
porque están mudando el mundo,
porque están salvando el mundo.


miércoles, 21 de febrero de 2024

Elsa Morante

Sólo quien ama conoce

Sólo quien ama conoce. ¡Pobre del que no ama.
Como a miradas  no consagradas las hostias santas,
comunes y desnudas son para él las mil vidas.
Sólo a quien ama el Diverso enciende sus esplendores
y le abre la casa de los dos misterios:
el misterio doloroso y el misterio gozoso.
Yo te amo. Dichoso el instante
en que me enamoré de ti.
¿Cuál es tu nombre? Parecido al firmamento
él cambia con la hora. ¿Eres tú Julieta? ¿o eres Teodora?
¿te llamas Arturo? o Niso te llamas? El nombre
a ti te sirve sólo para jugar, como una máscara.
Quisiera llamarte: Fiel; pero no se te parece.
Tu gracia convierte
en jactancia el escándalo que te ciñe.
Tú eres la abeja y eres la rosa.
Tú eres la suerte que colorea las alas
y riza los cabellos.
Tu reverencia es graciosa como el arcoíris.
Son tus días un césped reluciente
donde te encuentras con los ángeles fraternales:
el santo, adulto Quirón,
el inocente Sileno, y los niños con los pies de cabra,
y las niñas ‒ delfín de frías armaduras.
Por la noche, a tu pobre habitación regresas
y miras tu destino urdido de figuras,
el oscuro compañero durmiente
con su cuerpo tatuado.
Tú eras el paje favorito en la corte de Oriente,
tú eras el astro mellizo hijo de Leda,
eras el más hermoso marinero en el barco fenicio,
eras Alejandro glorioso en su tienda real.
Tú eras el encarcelado de quien se hacen siervos los esbirros.
Eras el compañero valiente, la gracia del campo,
sobre el que llora como una madre
el enemigo que le cierra los ojos.
Tú eres la dogaresa que suelta al sol sus cabellos
purpúreos, en la alta terraza, entre catedrales y estandartes.
Eras la primera bailarina del lago de los cisnes,
eras Briseida, la esclava con el rostro de rosas.
Tú eras la santa que cantaba, escondida en el coro,
con una voz dulce de contralto.
Eras la princesa china con el pie infantil:
el Hijo del Cielo la vio, y se enamoró.
Como un diamante es tu palacio
que en cada habitación tiene un tesoro
y todas las ventanas encendidas.
Tu morada es una colmena encantada:
narcisos lejanos te envían sus mieles.
Para tus fiestas, desde lejanas épocas
llegan luces, como al firmamento.
Pero tú al exilio vas, solo y descontento.
Mi muchacho no tiene casa
ni país.
La hermosa trama, adorada de mi corazón,
para ti es una jaula amarga.
Y no vendrá nunca a salvarte la esposa
reina del labirinto.
Para el sabor extraño del bien y del mal
tu boca es demasiado arisca.
Tú eres el cuento extremo. ¡Oh flor de jacinto
cien corimbos de una única solitaria flor!
La muchedumbre de oro vestida de tu hermoso juego de espejos
para ti es desierto e impostura.
¿Pero adónde vas? ¿qué buscas? En vano gata-niña,
el paso de Edipo en tu camino esperas.
Oh fabulosa pregunta, a tu delirio
no hay respuesta humana.
Descansa un rato cerca de quien te ama,
ángel mío.
Cuando estás cerca de mí, me pareces sólo un niño.
Mis brazos encerrados bastan para hacerte un nido
y para dormir una camita te basta.
Pero cuando estás lejos, para mí te vuelves enorme.
Tu cuerpo es tan grande como Asia, tu respiración
es tan grande como las mareas.
Dispersas mis negros fútiles días
como el huracán a la arena negra.
Corro gritando tus distintos nombres
por el sordo golfo de la muerte.
Descansa un rato cerca de quien te ama.
Deja que te mire. Mi habitación recorres arrogante
como un galán que pasa
por un estrago de corazones.
En el espejo miras tus largas pestañas
ríes como un jinete volando hacia la meta.
¡Oh hijo mío dilecto, rosa nocturna!
Pobre como el gato de los callejones napolitanos
como el pordiosero y el pobre carterista.
y en elegancia superas a duques y a soberanos
resplandeces como gema de mina
cambias de diadema cada noche
te vistes de oro como los otoños.
Pasa la cazadora lunar con sus blancos alanos…
Duermes.
La noche que a la infancia nos devuelve
y como fiera defiende a sus dilectos
de las ofensas del día, extiende sobre nosotros
su toldo historiado.
En la fúnebre morada, también de ti me olvido.
Tu corazón que late es todo el tiempo.
Tú eres la noche negra.
Tu cuerpo materno es mi descanso.

martes, 20 de febrero de 2024

Margaret Atwood

Poemas tardíos


Estos son los poemas tardíos.
La mayoría de los poemas son tardíos
por supuesto: demasiado tardíos,
como una carta enviada por un marinero
que llega después de haberse ahogado.

Demasiado tarde para ser de ayuda, esas cartas,
y los poemas tardíos son similares.
Llegan como a través del agua.

Sea lo que fuere, ya ha pasado:
la batalla, el día soleado, la luz de la luna
el deslizamiento hacia la lujuria, el beso de despedida. El poema
llega a la orilla como un flotador.

O tarde, como es tarde para cenar:
todas las palabras frías o comidas.
Sinvergüenza, apurado y vencido,
o quedarse, esperar, un rato,
abandonado, llorado, desamparado.
Amor y alegría, incluso: canciones tres veces roídas.
Hechizos oxidados. Estribillos gastados.

Es tarde, es muy tarde;
demasiado tarde para bailar
Aun así, canta lo que puedas.
Sube la luz: canta,
canta: Adelante.


lunes, 19 de febrero de 2024

Gabriela Mistral

El placer de servir

Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
 Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
 Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
 Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
 Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
 Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
 corazones y las dificultades del problema.

 Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
 sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
 Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
 si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

 Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
 ¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
 Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
 con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
 que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
 unos libros, peinar una niña.
 Aquel que critica, éste es el que destruye, sé tú el que sirve.
 El servir no es faena de seres inferiores.
 Dios que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera
 llamarse así: "El que Sirve".

 Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
 pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
 ¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

Servir ¡Oh Dios...! Tú que estás en este sol cálido, en el fruto.
Tú que unes cosas y hombres; que me has puesto un corazón pronto al
sentimiento, oye mi voz: ¡Que no haya guerra, llantos y temores!
Aleja el mal del alma de los hombres.
Quiero servir con mi ruego a todos los que luchan
y a todos los que esperan.
¡Si mi cuerpo no está presente, mi alma está con ellos!
Te ofrezco mis ojos húmedos mirando el cielo...
Mi boca fresca repitiendo este ruego...
¡que es mi modo humilde y sincero de servir hoy y siempre...! 


domingo, 18 de febrero de 2024

Luisa Castro



Sobre ti, sobre todo

Sobre ti, sobre todo. Sobre lo que es locura

sobre todo en las mañanas necesarias del deseo,

en los tilos de un amor que se recupera de la desmesura

con un desayuno tardío

y el final de una historia mal mecanografiada de niños de ayer

que aún no sé, no sabes, si se han muerto, si van a

comprar la libertad de su poema

o si tienen que vivir

para una madre enferma de naufragios;

la historia siempre interrumpida por la inminencia

del dolor o del placer oscuro de los cuerpos,

la historia siempre, siempre. Al final

siempre aquella cosa del término y el cierre,

la clausura,

el final.



sábado, 17 de febrero de 2024

Konstantino Kavafis

Cuando despierten

Trata de guardarlas, poeta,
por más que sean pocas aquellas que se detienen.
Las visiones de tu amor.
Ponlas, medio ocultas, entre tus frases.
Trata de retenerles, poeta,
cuando despierten en tu mente
en la noche o en el fulgor del mediodía.

viernes, 16 de febrero de 2024

Roberto Bolaño

Lluvia


Llueve y tú dices es como si las nubes
lloraran. Luego te cubres la boca y apresuras
el paso. ¿Como si esas nubes escuálidas lloraran?
Imposible. Pero entonces, ¿de dónde esa rabia,
esa desesperación que nos ha de llevar a todos al diablo?
La Naturaleza oculta algunos de sus procedimientos
en el Misterio, su hermanastro. Así esta tarde
que consideras similar a una tarde del fin del mundo
más pronto de lo que crees te parecerá tan sólo
una tarde melancólica, una tarde de soledad perdida
en la memoria: el espejo de la Naturaleza. O bien
la olvidarás. Ni la lluvia, ni el llanto, ni tus pasos
que resuenan en el camino del acantilado importan;
Ahora puedes llorar y dejar que tu imagen se diluya
en los parabrisas de los coches estacionados a lo largo
del Paseo Marítimo. Pero no puedes perderte.

jueves, 15 de febrero de 2024

Ernesto Cardenal

La persona más próxima a mí

La persona más próxima a mí
eres tú, a la que sin embargo
no veo desde hace tanto tiempo
más que en sueños.

miércoles, 14 de febrero de 2024

Amos Oz

El narrador copia expresiones del diccionario

Quien ha jugado con fuego,
quien ha prometido el oro y el moro
ha perdido la senda, ha perdido los estribos y está
con la soga al cuello. No ha conseguido vivir como un rey.
Ha pasado más hambre que un perro. Le ha tocado.
Los años se le han echado encima, ha recibido
su castigo, las desgracias nunca vienen solas.
Ahora estampará su firma. Dará su conformidad.

martes, 13 de febrero de 2024

Pablo Neruda

De las estrellas que admiré, mojadas
por ríos y rocíos diferentes,
yo no escogí sino la que yo amaba
y desde entonces duermo con la noche.


lunes, 12 de febrero de 2024

René Char

A la salud de la serpiente

Canto el calor con rostro de recién nacido, el calor desesperado.
II
Le toca al pan que parte el hombre ser la belleza del alba.
III
El que confíe en el girasol no meditará dentro de la casa. Todos los pensamientos del amor serán sus pensamientos.
IV
En el giro de la golondrina una tempestad se informa, un jardín se prepara.
V
Habrá siempre una gota de agua para durar más que el sol sin que el ascendiente del sol sea afectado.
VI
Produce aquello que el conocimiento quiere mantener en secreto, el conocimiento con sus cien pasadizos.
VII
Aquello que viene al mundo para no perturbar nada no merece ni consideraciones ni paciencia.
VIII
¿Cuánto durará esta falta del hombre, agonizante en el centro de la creación porque la creación lo ha despedido?
IX
Cada casa era una estación. Así se repetía la ciudad. Todos los habitantes juntos sólo conocían el invierno, a pesar de sus cuerpos caldeados, a pesar del día que no se alejaba.
X
Eres en tu esencia constantemente poeta, constantemente estás en el cenit de tu amor, constantemente ávido de verdad y de justicia. Sin duda es un mal necesario que no puedas serlo asiduamente en tu conciencia.
XI
Harás del alma que no existe un hombre mejor que ella.
XII
Mira la imagen temeraria en que se sumerge tu país, ese placer que te ha escapado por mucho tiempo.
XIII
Numerosos son aquellos que esperan que el escollo los subleve, que la punta los atraviese, para definirse.
XIV
Agradece a aquel que no se preocupa de tu remordimiento. Eres su igual.
XV
Las lágrimas desprecian a su confidente.
XVI
Queda una profundidad mensurable allí donde la arena subyuga al destino.
XVII
Amor mío, poco importa que yo haya nacido: tú te vuelves visible en el lugar donde desaparezco.
XVIII
Poder ir, sin engañar al pájaro desde el corazón del árbol hasta el éxtasis del fruto.
XIX
Lo que te recibe a través del placer no es sino la gratitud mercenaria del recuerdo. La presencia que elegiste no libera de adiós.
XX
No te inclines sino para amar. Si mueres, amas todavía.
XXI
Las tinieblas que te infundes están regidas por la lujuria de tu ascendiente solar.
XXII
No hagas caso de aquellos a cuyos ojos el hombre pasa por ser nada más que una etapa del color sobre la espalda atormentada de la tierra. Que ellos devanen su largo memorial. La tinta del atizador y el rubor de la nube son sólo uno.
XXIII
No es digno del poeta engañar al cordero, investir su lana.
XXIV
Si habitamos un relámpago, es el corazón de la eternidad.
XXV
Ojos que, creyendo inventar el día, habéis despertado el viento, ¿qué puedo por vosotros? Yo soy el olvido.
XXVI
La poesía es de todas las aguas claras la que menos se demora en los reflejos de sus puentes.
Poesía, la vida futura en el interior del hombre recalificado.
XXVII
Una rosa para que llueva. Al término de innumerables años, éste es tu deseo.


domingo, 11 de febrero de 2024

Rutger Hauer

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"Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo".

Malvaditos: Replicantes




viernes, 9 de febrero de 2024

Li Po



Canciones de las cuatro estaciones canción de otoño

La luna de Chang’an,
en miles de hogares se oye
que están lavando la ropa,
el viento del otoño
no termina de soplar.
No dejo de pensar en el Paso de Jade
¿cuándo someterán a los bárbaros,
y dejará mi amado de combatir
en aquellas lejanas tierras?


Amazon.com: Cereza floreciente en un cielo iluminado por la ...

jueves, 8 de febrero de 2024

Jorge Teillier

Los trenes de la noche

Recuerdo la Estación Central
en el atardecer de un día de diciembre.
Me veo apenas con dinero para tomar una cerveza,
despeinado, sediento, inmóvil,
mientras parte el tren en donde viaja una muchacha
que se ha ido diciendo que nunca me querrá,
que se acostaría con cualquiera, menos conmigo,
que ni siquiera me escribirá una carta.
Es en la Estación Central
un sofocante atardecer
de un día de diciembre.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Jacques Prévert

En la tienda de la florista

Un hombre entra en la tienda de la florista
y elige flores
la florista envuelve las flores
el hombre se lleva la mano al bolsillo
para buscar el dinero
el dinero para pagar las flores
pero al mismo tiempo se lleva
súbitamente
la mano al corazón
y cae

Al mismo tiempo que cae
el dinero rueda por el suelo
y también las flores caen
al mismo tiempo que el hombre
al mismo tiempo que el dinero
y la florista se queda allí
ante el dinero que rueda
ante las flores que se marchitan
ante el hombre que se muere
sin duda todo es muy triste
es necesario que la florista
haga algo
pero no sabe qué hacer
no sabe
por dónde empezar

Hay tantas cosas por hacer
con ese hombre que se muere
esas flores que se marchitan
y ese dinero
ese dinero que rueda
que no deja de rodar.

martes, 6 de febrero de 2024

Vicente Aleixandre

Quiero saber

Dime pronto el secreto de tu existencia;
quiero saber por qué la piedra no es pluma,
ni el corazón un árbol delicado,
ni por qué esa niña que muere entre dos venas ríos
no se va hacia la mar como todos los buques.

Quiero saber si el corazón es una lluvia o margen,
lo que se queda a un lado cuando dos se sonríen,
o es sólo la frontera entre dos manos nuevas
que estrechan una piel caliente que no separa.

Flor, risco o duda, o sed o sol o látigo:
el mundo todo es uno, la ribera y el párpado,
ese amarillo pájaro que duerme entre dos labios
cuando el alba penetra con esfuerzo en el día.

Quiero saber si un puente es hierro o es anhelo
esa dificultad de unir dos carnes íntimas,
esa separación de los pechos tocados
por una flecha nueva surtida entre lo verde.
Musgo o luna es lo mismo, lo que a nadie sorprende,
esa caricia lenta que de noche a los cuerpos
recorre como pluma o labios que ahora llueven.

Quiero saber si el río se aleja de sí mismo
estrechando unas formas en silencio,
catarata de cuerpos que se aman como espuma,
hasta dar en la mar como el placer cedido.

Los gritos son estacas de silbo, son lo hincado,
desesperación viva de ver los brazos cortos
alzados hacia el cielo en súplicas de lunas,
cabezas doloridas que arriba duermen, bogan,
sin respirar aún como láminas turbias.

Quiero saber si la noche ve abajo
cuerpos blancos de tela echados sobre tierra,
rocas falsas, cartones, hilos, piel, agua quieta,
pájaros como láminas aplicadas al suelo,
o rumores de hierro, bosque virgen al hombre.

Quiero saber altura, mar vago o infinito;
si el mar es esa oculta duda que me embriaga
cuando el viento traspone crespones transparentes,
sombra, pesos, marfiles, tormentas alargadas,
lo morado cautivo que más allá invisible
se debate, o jauría de dulces asechanzas.

lunes, 5 de febrero de 2024

Fernando Pessoa

Deja pasar el viento sin preguntarle nada…

Deja pasar el viento sin preguntarle nada.
Su sentido es tan sólo ser el viento que pasa…

Logré que de esta hora el humo del sacrificio subiese hasta el Olimpo.
Y he escrito estos versos para que vuelvan los dioses.

domingo, 4 de febrero de 2024

Paul Valéry

Los pasos 

Pasos nacidos de un silencio
tenue, sagradamente dados,
hacia el recinto de mis sueños
vienen tranquilos, apagados.

Rumores puros y divinos,
todos los dones que descubro
-¡oh blandos pasos reprimidos!-
llegan desde tus pies desnudos.

Si en el convite de tus labios
recoge para su sosiego
mi pensamiento -huésped ávido-
el vivo manjar de tu beso.

Avanza con dulzura lenta,
con ternura de ritmos vagos:
como ha vivido de tu espera,
mi corazón marcha en tus pasos.

sábado, 3 de febrero de 2024

René Char


Para que nada sea cambiado

1
Mantén tus manos extendidas, sube por la escalera negra, oh consagrada; la voluptuosidad de los granos humea, las ciudades son hierro y charla lejana.

2
Nuestro deseo retiraba al mar su vestido cálido antes de nadar sobre su corazón. 

3
En la alfalfa de tu voz torneos de pájaros expulsan preocupaciones de sequedad.

4
Cuando se conviertan en guías las arenas con cicatrices surgidas de los lentos acarreos de la tierra la tranquilidad se acercará a nuestro espacio cerrado.

5
La cantidad de fragmentos me desgarra. Y en pie se mantiene la tortura.

6
El cielo ya no es tan amarillo ni el sol tan azul. Se anuncia la estrella furtiva de la lluvia. Hermano, sílex fiel, tu yugo se ha partido. El entendimiento ha brotado de tus hombros.

7
Belleza, voy a tu encuentro en la soledad del frío. Tu lámpara es rosa, el viento brilla. El umbral de la noche se hace más profundo.

8
Cautivo, me desposé con la marcha lenta de la hiedra al asalto de la piedra de la eternidad.

9
<>, repite el viento a todo lo quo hace vivir. Te amo y vives en mí.

viernes, 2 de febrero de 2024

jueves, 1 de febrero de 2024