sábado, 30 de abril de 2022

Anne Sexton

CORAJE
Es en las pequeñas cosas donde lo vemos
El primer paso del niño,
tan imponente como un terremoto.
La primera vez que vas en bicicleta,
tambaleándote por la acera.
La primera paliza cuando tu corazón
fue de viaje todo solo.
Cuando te llamaron llorón
o pobre o gordo o loco
y te hicieron un extraño,
cuando bebiste su veneno
y lo ocultaste.
Más tarde,
cuando miraste a la muerte de bombas y balas
no lo hiciste con una bandera
lo hiciste sólo con un sombrero, para
cubrir tu corazón.
Tú no has acariciado la debilidad en ti
a pesar de que estaba allí.
Tu coraje fue un pequeño carbón
que has seguido tragándote.
Si te ha salvado tu compañero
y murió haciéndolo
entonces su coraje no fue coraje,
fue amor; amor tan simple como jabón de afeitar.
Más tarde,
si tú has soportado una gran desesperación,
lo hiciste solo,
en tus venas corría el fuego,
quitándote la costra de tu corazón,
estrujándolo como un calcetín.
Después, hermano mío, has espolvoreado tu pena,
le has dado un masaje de espaldas,
la has tapado con una manta,
y cuando ha dormido un ratito
despertó a las alas de las rosas
y estaba transformada.
Después
cuando llegues a la vejez y a su conclusión natural
tu coraje se mostrará en pequeñeces,
cada primavera será una espada que tú afiles,
aquellos que tú ames vivirán en una fiebre de amor,
y tú regatearás con el calendario
y en el último momento
cuando la muerte abra la puerta trasera
te pondrás tus pantuflas de felpa
y te irás.



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Courage

It is in the small things we see it.

The child's first step,
as awesome as an earthquake.
The first time you rode a bike,
wallowing up the sidewalk.
The first spanking when your heart
went on a journey all alone.
When they called you crybaby
or poor or fatty or crazy
and made you into an alien,
you drank their acid
and concealed it.
Later,

if you faced the death of bombs and bullets
you did not do it with a banner,
you did it with only a hat to
cover your heart.
You did not fondle the weakness inside you
though it was there.
Your courage was a small coal
that you kept swallowing.
If your buddy saved you
and died himself in so doing,
then his courage was not courage,
it was love; love as simple as shaving soap.
Later,

if you have endured a great despair,
then you did it alone,
getting a transfusion from the fire,
picking the scabs off your heart,
then wringing it out like a sock.
Next, my kinsman, you powdered your sorrow,
you gave it a back rub
and then you covered it with a blanket
and after it had slept a while
it woke to the wings of the roses
and was transformed.
Later,

when you face old age and its natural conclusion
your courage will still be shown in the little ways,
each spring will be a sword you'll sharpen,
those you love will live in a fever of love,
and you'll bargain with the calendar
and at the last moment
when death opens the back door
you'll put on your carpet slippers
and stride out.


miércoles, 27 de abril de 2022

Miguel d'Ors

Pequeño testamento

Os dejo el río Almofrey, dormido entre zarzas con mirlos,
las hayas de Zuriza, el azul guaraní de las orquídeas,
los rinocerontes, que son como carros de combate,
los flamencos como claves de sol de la corriente,
las avispas, esos tigres condensados,
las fresas vagabundas, los farallones de Maine, el Annapurna,
las cataratas del Niágara con su pose de rubia platino,
los edelweiss prohibidos de Ordesa, las hormigas minuciosas,
la Vía Láctea y los ruyseñores conplidos.

Os dejo las autopistas
que exhalan el verano en la hora despoblada de la siesta,
el Cántico espiritual, los goles de Pelé,
la catedral de Chartres y los trigos ojivales,
los aleluya de oro de los Uffizi,
el Taj Mahal temblando en un estanque,
los autobuses que se bambolean en Sao Paulo y en Mombasa
con racimos de negros y animales felices.

Todo para vosotros, hijos míos.
Suerte de haber tenido un padre rico.


De  Curso superior de ignorancia




TAJ MAHAL REFLEJADO | Y es que el Taj Mahal es eso: poesía h… | Flickr

lunes, 25 de abril de 2022

Miguel Hernández

EL AMOR ASCENDÍA ENTRE NOSOTROS
El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.
El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada,
fueron pétreos los labios.
El ansia de ceñir movió la carne,
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse murieron en los brazos.
Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.


domingo, 24 de abril de 2022

Alexis Díaz Pimienta

ANGULO CERO

Una esquina terrible y una esquina feliz

sólo se diferencian en los ojos del hombre que la cruza

o en las manos de quien regresa del utópico

otro lado de la esquina.

Los peatones reflexionan en la esquina

sobre la eternidad del próximo paso.

Los cojos se detienen, los ciegos se detienen,

los ancianos miden el día por las esquinas que descuentan,

las novias no aceptan que las citen si no es en cierta esquina

(un mismo novio en cada esquina de la ciudad es otro.)

Los perros orinan mejor en las esquinas.

Los gorriones, con migajas y esquinas son felices.

Los suicidas nacen en las esquinas.

Los divorciados lloran.

Los locos sueltan la risa como un conejo mágico.

 

El mundo es sólo eso: una esquina redonda.

Y el universo un dédalo de esquinas mal trazadas

con transeúntes extraviados e inermes.

 

Todo tiene su esquina engañosa:

los edificios, los árboles, las hembras,

las canciones de amor, las corbatas de uso,

la misa, el eco, el pan intacto:

todo tiene su esquina para caerse boca arriba.

 

Y hubo épocas de esquinas incendiarias,

esquinas de rituales, de suplicios, de adulterios.

Y hubo héroes de esquina, santos de esquina,

ídolos y líderes con una esquina al hombro.

Y, finalmente, todos somos una esquina de tiempo:

un infinito cruce de fechas alternas.


Cuarto de mala musica : Diaz Pimienta, Alexis: Amazon.es: Libros

sábado, 23 de abril de 2022

Frida Kahlo

SI TAN SOLO TUVIERA CERCA...
Si tan solo tuviera cerca
de mí su caricia
Como a la tierra el aire se la da
la realidad de su persona, me haría
más alegre, me alejaría
del sentido que me llena
de gris.
Nada ya sería
en mi tan hondo, tan
final. Pero ¡cómo le explico
mi necesidad enorme de ternura! Mi soledad de años.
Mi estructura inconforme
por inarmónica
por inadaptada
Yo creo que es mejor irme, irme y no escaparme.
Que todo pase en un instante
Ojalá.


Frida Kahlo: su historia, su obra más importante y su vida con Diego Rivera  | Vogue

viernes, 22 de abril de 2022

María Victoria Atencia

GODIVA EN BLUE JEANS 


Cuando sobrepasemos la raya que separa
la tarde de la noche, pondremos un caballo 
a la puerta del sueño y, tal Lady Godiva, 
puesto que así lo quieres, pasearé mi cuerpo 
-los postigos cerrados- por la ciudad en vela... 

No, no es eso, no es eso; mi poema no es eso. 
Sólo lo cierto cuenta. 
Saldré de pantalón vaquero (hacia las nueve 
de la mañana), blusa del "Long Play" y el cesto 
de esparto de Guadix (aunque me araña a veces 
las rodillas). Y luego, de vuelta del mercado, 
repartiré en la casa amor y pan y fruta.



Lady Godiva (John Collier, c. 1897).jpg
Lady Godiva de John  Collier

jueves, 21 de abril de 2022

Vicente Huidobro

ÉRAMOS LOS ELEGIDOS DEL SOL
Éramos los elegidos del sol
Y no nos dimos cuenta
Fuimos los elegidos de la más alta estrella
Y no supimos responder a su regalo
Angustia de impotencia
El agua nos amaba
La tierra nos amaba
Las selvas eran nuestras
El éxtasis era nuestro espacio propio
Tu mirada era el universo frente a frente
Tu belleza era el sonido del amanecer
La primavera amada por los árboles
Ahora somos una tristeza contagiosa
Una muerte antes de tiempo
El alma que no sabe en qué sitio se encuentra
El invierno en los huesos sin un relámpago
Y todo esto porque tú no supiste lo que es la eternidad
Ni comprendiste el alma de mi alma en su barco de
tinieblas
En su trono de águila herida de infinito

Vicente Huidobro

miércoles, 20 de abril de 2022

Clara Janés

EL CIELO HA BORRADO SUS INDICIOS
En blanco firmamento,
entre rosáceas nubes,
la luna blanca asciende.
Ni un vencejo distrae
el incesante dar y recibir
en el vacío de la luz,
túnica que desnuda
de lastre los sentidos.
El alma que la acoge
se eleva en su envoltura
a la espera de las rosas de fuego
que arranca el alba
al corazón del astro,
para en ellas arder sin consumirse.

martes, 19 de abril de 2022

Joan Margarit

FAROS EN LA NOCHE
Intento seducirte en el pasado.
Las manos al volante y esta luz
de club nocturno del tablier me dejan
-fantasía invernal- bailar contigo.
Detrás de mí, igual que un gran camión,
el mañana hace ráfagas de luces.
No lo conduce nadie y me adelanta,
pero ahora tú y yo viajamos juntos
y el coche puede ser el dos caballos
de los años sesenta hacia París.
"Je ne regrette rien", canta Edith Piaf.
Bajo la ventanilla, entra la noche
fría de la autopista, y el pasado
se aproxima de cara, velozmente:
cruza y me ciega sin bajar las luces.




Edith Piaf - Non, je ne regrette rien



lunes, 18 de abril de 2022

Rafael Alberti

SI MI VOZ
Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombardla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!






domingo, 17 de abril de 2022

La dama y el vagabundo


Amazon.com: 11 x 17 dama y el Vagabundo Póster de la película : Hogar y  Cocina


ESPAGUETTIS CON ALBÓNDIGAS DE 
LA DAMA Y EL VAGABUNDO

Ingredientes para dos personas

  • 200 gr de carne molida de res
  • 200gr de spaghetti
  • 200 ml de salsa de tomate
  • 50 gr de pan duro
  • 30 ml de leche
  • 2 cda queso rallado
  • 1 huevo
  • Aceite extra virgen
  • Ajo y cebolla
  • Sal, pimienta

Preparación

1.Lavar los tomates. Practicarles dos cortes en forma de cruz en la base, escaldarlos 1 minuto y escurrirlos. Dejarlos templar, pelarlos y trocearlos.

2.Pelar y picar la cebolla y el ajo. Rehogar la primera 10 minutos en una sartén con tres cucharadas de aceite. Añadir el ajo y los tomates. Salpimentar, aromatizar con el perejil y sofreír 10 minutos más.

Para las albóndigas: 

3.Quitar la corteza del pan y desmenuzarlo. Mezclarlo con la carne, el huevo batido, el ajo pelado y picado, perejil, sal y pimienta. Remover hasta incorporarlos totalmente.

4.Coger porciones de la mezcla de carne y formar las albóndigas. Dorarlas en aceite bien caliente y escurrirlas. Agregarlas a la salsa y dejarla cocer 10 minutos más.


La Dama y el Vagabundo




sábado, 16 de abril de 2022

Herman Hesse

LA BELLEZA
La mitad de la belleza depende del paisaje;
y la otra mitad de la persona que la mira.
Los más brillantes amaneceres; los más románticos atardeceres;
los paraísos más increíbles;
se pueden encontrar siempre en el rostro de las personas queridas.
Cuando no hay lagos más claros y profundos que sus ojos;
cuando no hay grutas de las maravillas comparables con su boca;
cuando no hay lluvia que supere a su llanto;
ni sol que brille más que su sonrisa.
La belleza no hace feliz al que la posee;
sino a quien puede amarla y adorarla.
Por eso es tan lindo mirarse cuando esos rostros
se convierten en nuestros paisajes favoritos.


jueves, 14 de abril de 2022

Francisca Aguirre

DESDE FUERA
¿Quién sería el extraño que quisiera
conocer un paisaje como éste?
Desde fuera, la isla es infinita:
una vida resultaría escasa
para cubrir su territorio.
Desde fuera.
Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza.
¿Y quién querría descender al fondo
de un silencio más vasto que el océano?
Silencio son sus habitantes,
silencio y ojos hacia el mar.
Desde fuera
las aguas son caminos
-desde la playa son sólo frontera-
¿Y quién sería el torpe navegante
que entraría en un puerto sin faro?
Desde fuera los dioses nos contemplan.
Desde aquí, no hay un pecho
capaz de cobijarlos:
los dioses son palabras; con el silencio mueren.
¿Alguna vez la isla fue distinta?
Quién lo puede saber desde el aturdimiento.
Sin palabras, sin dioses, Ítaca es sólo el mar
y un cielo que la aplasta.
Penélope:
¿quién sería el extraño que quisiera
comprobar tu trabajo?




Resplandor de un faro, océanos, resplandor, faros, naturaleza, mar, Fondo  de pantalla HD | Peakpx

miércoles, 13 de abril de 2022

Fabio Morábito

MUDANZA
A fuerza de mudarme
he aprendido a no pegar
los muebles a los muros,
a no clavar muy hondo,
a atornillar sólo lo justo.
He aprendido a respetar las huellas
de los viejos inquilinos:
un clavo, una moldura,
una pequeña ménsula,
que dejó en su lugar
aunque me estorben.
Algunas manchas las heredo
sin limpiarlas,
entro en la nueva casa
tratando de entender,
es más,
viendo por dónde habré de irme.
Dejo que la mudanza
se disuelva como una fiebre,
como una costra que se cae,
no quiero hacer ruido.
Porque los viejos inquilinos
nunca mueren.
Cuando nos vamos,
cuando dejamos otra vez
los muros como los tuvimos,
siempre queda algún clavo de ellos
en un rincón
o un estropicio.

lunes, 11 de abril de 2022

León Felipe

Que Lástima 

León Felipe por Héctor Alterio




¡QUÉ LÁSTIMA! 

¡Qué lástima

que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan! ¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca. ¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada; pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña. Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa. ¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!

Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria, ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada? ¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!

Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana, y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia

tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por el cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas, porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada, y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!



León Felipe - Wikipedia, la enciclopedia libre
León Felipe

sábado, 9 de abril de 2022

Garcilaso De la Vega

COPLA VIII
Nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.
Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa en mereceros;
así que, sin conoceros,
nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.

viernes, 8 de abril de 2022

Alfonsina Stormi

PRIMAVERA 

¿Y vendrás tú? Por mis jardines vuelan
ya las primeras mariposas.
Sobre las rosas,
velan
de noche los cocuyos
entre los yuyos.
Sonríen las estrellas
pálidamente bellas.

¿Y vendrás tú? Se cubren
alegres, mis floreros
de madreselvas.
Anda por los largos canteros
la risa azul del nomeolvides
y se cargan las vides.

Selvas
tengo en el corazón;
árboles gruesos
prietos de ramas;
yuyos, retamas,
flores de malvón,
pájaros en las ramas,
todo eso tengo en el corazón.

¿Y vendrás tú?
Mis manos
fabricaron panales.
Yendo de rosa en rosa recogí miel;
hice linos; no recuerdo de males.

El lecho mío es blanco
y es Primavera. Huele
bien, el alto barranco
mojado por la ría.
Desde el mar que diviso
¿Vendrá tu vela?
Vuela,
Primavera es gacela
fugitiva
y furtiva,
¡Vuela!


jueves, 7 de abril de 2022

Ángela Figuera Aymerich

INSOMNIO
La noche es una pobre bestia oscura
herida a latigazos por el viento…
Mis ojos desvelados
navegan en lo negro.
Mi corazón naufraga
entre el ansia y el miedo…
Y adentro, copo a copo,
se va tejiendo el verso.


fonocopiando: No Quiero. Angela Figuera Aymerich, Juan Valderrama, Rosa  León, y mas

miércoles, 6 de abril de 2022

Ángel González

EN TI ME QUEDO
De vuelta de una gloria inexistente,
después de haber avanzado un paso hacia ella,
retrocedo a velocidad indecible,
alegre casi como quien dobla la esquina de la
calle donde hay una reyerta,
llorando avergonzado como el adolescente
hijo de viuda sexagenaria y pobre
expulsado de la escuela vespertina en la que era becario.
Estoy aquí,
donde yo siempre estuve,
donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.
La soledad es un farol certeramente apedreado:
sobre ella me apoyo.
La esperanza es el quicio de una puerta
de la casa que fue desarraigada
de sus cimientos por los huracanes:
quicio-resquicio por donde entro y salgo
cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio),
del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo),
del todo (me hace daño) al nada (me lastima).
No importa, sin embargo.
Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente
la distancia que separa Tokio de Copenhague,
pero con más rapidez todavía
me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros
de mí mismo,
de prisa,
muy de prisa,
en un abrir y cerrar de ojos,
en sólo una diezmilésima de segundo,
lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora,
que me permite,
si mis cálculos son correctos,
estar en este instante aquí,
después mucho más lejos,
mañana en un lugar sito a casi mil millas,
dentro de una semana en cualquier parte
de la esfera terrestre,
por alejada que os parezca ahora.
Consciente de esa circunstancia,
en muchas ocasiones emprendo largos viajes;
pero apenas me desplazo unos milímetros
hacia los destinos más remotos,
la nostalgia me muerde las entrañas,
y regreso a mi posición primera
alegre y triste a un tiempo
—como dije al principio:
alegre,
porque sé que tú eres mi patria,
amor mío;
y triste,
porque toda patria, para los que la amamos,
—de acuerdo con mi personal experiencia de la patria—
tiene también bastante de presidio.
Así,
en ti me quedo,
paseo largamente tus piernas y tus brazos,
asciendo hasta tu boca, me asomo
al borde de tus ojos,
doy la vuelta a tu cuello,
desciendo por tu espalda,
cambio de ruta para recorrer tus caderas,
vuelvo a empezar de nuevo,
descansando en tu costado,
miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,
digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,
y si cierras los ojos cierro también los míos,
y me duermo a tu sombra como si siempre fuera
verano,
amor,
pensando vagamente
en el mundo inquietante
que se extiende —imposible— detrás de tu sonrisa.




ANTOLOGIA POETICA | ANGEL GONZALEZ | Casa del Libro