martes, 17 de octubre de 2017

Benjamín Prado


Inmortal
 
Fuiste inmortal
el tiempo que una ola
tardó en borrar tus pasos sobre la playa.
Pero no lo sabías.

Fuiste inmortal
el tiempo que la nieve
detuvo los caminos hacia tu casa.
Y tú no lo sabías.

Yo te nombré,
tú eras como un poema:
pájaro en el oído, sombra encauzada,
agua vencida.

Fuiste inmortal.
Fuiste la luz de un fuego.
Fuiste la sangre oscura de las palabras.
Y tú no lo sabías.


Tú nunca lo sabías.


Pero después
el mar cubrió la arena,
la nieve se deshizo
y el alud de nosotros llegó a tu casa.


























lunes, 16 de octubre de 2017

Raquel Lanseros

EL DISCRETO ENCANTO DE LA AUTENTICIDAD

Fue Antoine de Saint-Exupéry quien dijo
que conocer a alguien
no era memorizar su nómina y su oficio
sino saber si amaba los geranios…
                             vas contando radiante mientras corres
                             al abrigo del tiempo
                             rasgando una guitarra imaginaria.

Yo apenas te conozco
de esa manera convencional y triste
en que se miden las gentes rigurosas
las mismas que calculan circunspectas
los números ajenos, las posibilidades
de establecer un marco común satisfactorio
como base de sólidas alianzas
que redunden en beneficios mutuos.

     Afortunadamente ignoro todo eso.
    Pero sé muchas cosas.

Aprendí navegando tu mirada infinita que los días
nos premian sólo a veces con veinticuatro horas
que un pez es el vecino del charco de la esquina
y la esquela de un príncipe un folio de papel.

Si conocer es verte sin que te vean los ojos
soñar a tumba abierta y no saber
                             quién se adueña de quién
pulimentar la luna
izar contigo todas las banderas
                                     exentas de pecado
vislumbrar el secreto
elevar al cuadrado la risa de la tierra
escuchar sin abismos
tender la mano igual
                  que quien construye un puente.

Entonces, te conozco.
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 15 de octubre de 2017

Alfonso Brezmes

Tres deseos

Que no escuches otra voz

distinta de la mía- dijiste

soplando el primer fósforo-.



Que nada digas que me hiera 

fue tu segundo deseo - y la oscuridad

nos iba envolviendo poco a poco-.



Que no acabe este sueño,

-susurraste, soplando por última vez-.

Y todo desapareció. 



Y nos encontramos de pronto

en medio de la noche.

Sordos mudos y ciegos.








 Resultado de imagen de la noche tatuada alfonso brezmes

sábado, 14 de octubre de 2017

Miguel d´Ors

Cosas que no soporto en un poema

Que suceda en Lisboa.
Que se proponga ser original.
Que hable de los dorados cuerpos de los etcétera.
Que diga Espacio o Punto (e incluso sin mayúsculas).
Que lleve algún versito
                  metido para adentro, o abuse del azul.
Que las manías de Cernuda emule.
Que le pueda gustar a Octavio Paz.
Que esté escrito en Valencia.
                              Que sea mío.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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