jueves, 5 de julio de 2018

Kepa Murua

LO QUE VEO YO
Lo que veo yo cada noche
es el aire que respiras.
Tus ojos que brillan
en el cielo abierto
de tus sueños.
Unas ventanas desnudas
que te rodean
sin que lo sepas.
Unas cortinas transparentes
que te envuelven
sin que lo notes.
Lo que veo yo cada noche
solo lo ven los ángeles
que nos acompañan.
Lo que yo veo
no lo ve nadie.
Y aunque se siente
a veces cercano,
no lo pueden ver
porque no se mira
aquello que no se pronuncia
ni se sabe.
El amor que te acompaña,
a tu lado veo.
El corazón que te salpica
con cada gota
de lluvia inexistente.
El cuerpo que se agita
durante un segundo
cuando vuela el silencio
tras la palabra dicha
en un susurro.
Lo que veo yo cada noche
solo lo ven las personas
que no están con nosotros.
Las que se fueron
a volar muy alto.
Las que se marcharon muy lejos
en busca de su alma
con unas flores rojas
que dejan un rastro
en el atardecer de la tarde.
Lo que yo veo cada noche
es la intensidad de la misma noche
en una luz blanca que nos acompaña
hasta el umbral del primer sueño.
La estancia blanca que cobija
el ligero beso de unos labios
que todavía no han pronunciado
la palabra amor,
las palabras te quiero,
y que huyen del deseo
como se huye del fuego
cuando se tiene miedo
y alrededor todo arde.
Lo que veo yo cada noche
es el banco del parque
donde a leer te sientas.
La calle que pisas
con tus ojos abiertos
para no tropezarte.
La sombra que te cobija
cuando descansas.
La mañana que despierta
tras salir del sueño.
Y veo al recuerdo
cómo te acaricia el rostro.
A la memoria
que te lava la cara.
Cómo quitan las legañas de tus ojos
las caricias de unos dedos
que se posan a escribir
lo que te traerá el día
sobre una hoja blanca
con la luz de la mañana.
Lo que veo yo cada noche
son las horas que pasan,
la tarde que te envuelve,
la noche que te acaricia
cuando vas a la cama a dormir,
y cierras los ojos
con una sonrisa.
Lo que yo veo cada noche,
lo que sintieron en vida
y no se dieron cuenta de su magia.
Ese ligero murmullo
que todavía no llega a tus oídos
para que no se equivoque.
Lo que veo yo cada noche
es el aire que respiras,
el corazón que te despierta
cuando estás dormida.

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