miércoles, 16 de septiembre de 2015

Carilda Oliver

La nada pertenece a mi ternura.
Digo la luz y vienen mariposas.
Si yo supiera hacer alas hermosas
se las pondría siempre a la locura. 
Pero ¿qué vive aquí que no se cura?
¿Quién me lleva a mirar entre las rosas?
No estoy para mí misma: estoy en cosas
que vuelven su relámpago a la altura. 
Quiero subir. No basta lo que puedo.
Inocentes canarios se han perdido.
Marco mi corazón con este dedo 
para reconocerle desvestido.
La espuma se disuelve y tengo miedo,
porque adentro del alma sí hace ruido. 







 Zufall ist vielleicht das Pseudonym Gottes, wenn er nicht unterschreiben will. Anatole France

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