jueves, 8 de febrero de 2024

Jorge Teillier

Los trenes de la noche

Recuerdo la Estación Central
en el atardecer de un día de diciembre.
Me veo apenas con dinero para tomar una cerveza,
despeinado, sediento, inmóvil,
mientras parte el tren en donde viaja una muchacha
que se ha ido diciendo que nunca me querrá,
que se acostaría con cualquiera, menos conmigo,
que ni siquiera me escribirá una carta.
Es en la Estación Central
un sofocante atardecer
de un día de diciembre.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Jacques Prévert

En la tienda de la florista

Un hombre entra en la tienda de la florista
y elige flores
la florista envuelve las flores
el hombre se lleva la mano al bolsillo
para buscar el dinero
el dinero para pagar las flores
pero al mismo tiempo se lleva
súbitamente
la mano al corazón
y cae

Al mismo tiempo que cae
el dinero rueda por el suelo
y también las flores caen
al mismo tiempo que el hombre
al mismo tiempo que el dinero
y la florista se queda allí
ante el dinero que rueda
ante las flores que se marchitan
ante el hombre que se muere
sin duda todo es muy triste
es necesario que la florista
haga algo
pero no sabe qué hacer
no sabe
por dónde empezar

Hay tantas cosas por hacer
con ese hombre que se muere
esas flores que se marchitan
y ese dinero
ese dinero que rueda
que no deja de rodar.

martes, 6 de febrero de 2024

Vicente Aleixandre

Quiero saber

Dime pronto el secreto de tu existencia;
quiero saber por qué la piedra no es pluma,
ni el corazón un árbol delicado,
ni por qué esa niña que muere entre dos venas ríos
no se va hacia la mar como todos los buques.

Quiero saber si el corazón es una lluvia o margen,
lo que se queda a un lado cuando dos se sonríen,
o es sólo la frontera entre dos manos nuevas
que estrechan una piel caliente que no separa.

Flor, risco o duda, o sed o sol o látigo:
el mundo todo es uno, la ribera y el párpado,
ese amarillo pájaro que duerme entre dos labios
cuando el alba penetra con esfuerzo en el día.

Quiero saber si un puente es hierro o es anhelo
esa dificultad de unir dos carnes íntimas,
esa separación de los pechos tocados
por una flecha nueva surtida entre lo verde.
Musgo o luna es lo mismo, lo que a nadie sorprende,
esa caricia lenta que de noche a los cuerpos
recorre como pluma o labios que ahora llueven.

Quiero saber si el río se aleja de sí mismo
estrechando unas formas en silencio,
catarata de cuerpos que se aman como espuma,
hasta dar en la mar como el placer cedido.

Los gritos son estacas de silbo, son lo hincado,
desesperación viva de ver los brazos cortos
alzados hacia el cielo en súplicas de lunas,
cabezas doloridas que arriba duermen, bogan,
sin respirar aún como láminas turbias.

Quiero saber si la noche ve abajo
cuerpos blancos de tela echados sobre tierra,
rocas falsas, cartones, hilos, piel, agua quieta,
pájaros como láminas aplicadas al suelo,
o rumores de hierro, bosque virgen al hombre.

Quiero saber altura, mar vago o infinito;
si el mar es esa oculta duda que me embriaga
cuando el viento traspone crespones transparentes,
sombra, pesos, marfiles, tormentas alargadas,
lo morado cautivo que más allá invisible
se debate, o jauría de dulces asechanzas.

lunes, 5 de febrero de 2024

Fernando Pessoa

Deja pasar el viento sin preguntarle nada…

Deja pasar el viento sin preguntarle nada.
Su sentido es tan sólo ser el viento que pasa…

Logré que de esta hora el humo del sacrificio subiese hasta el Olimpo.
Y he escrito estos versos para que vuelvan los dioses.

domingo, 4 de febrero de 2024

Paul Valéry

Los pasos 

Pasos nacidos de un silencio
tenue, sagradamente dados,
hacia el recinto de mis sueños
vienen tranquilos, apagados.

Rumores puros y divinos,
todos los dones que descubro
-¡oh blandos pasos reprimidos!-
llegan desde tus pies desnudos.

Si en el convite de tus labios
recoge para su sosiego
mi pensamiento -huésped ávido-
el vivo manjar de tu beso.

Avanza con dulzura lenta,
con ternura de ritmos vagos:
como ha vivido de tu espera,
mi corazón marcha en tus pasos.

sábado, 3 de febrero de 2024

René Char


Para que nada sea cambiado

1
Mantén tus manos extendidas, sube por la escalera negra, oh consagrada; la voluptuosidad de los granos humea, las ciudades son hierro y charla lejana.

2
Nuestro deseo retiraba al mar su vestido cálido antes de nadar sobre su corazón. 

3
En la alfalfa de tu voz torneos de pájaros expulsan preocupaciones de sequedad.

4
Cuando se conviertan en guías las arenas con cicatrices surgidas de los lentos acarreos de la tierra la tranquilidad se acercará a nuestro espacio cerrado.

5
La cantidad de fragmentos me desgarra. Y en pie se mantiene la tortura.

6
El cielo ya no es tan amarillo ni el sol tan azul. Se anuncia la estrella furtiva de la lluvia. Hermano, sílex fiel, tu yugo se ha partido. El entendimiento ha brotado de tus hombros.

7
Belleza, voy a tu encuentro en la soledad del frío. Tu lámpara es rosa, el viento brilla. El umbral de la noche se hace más profundo.

8
Cautivo, me desposé con la marcha lenta de la hiedra al asalto de la piedra de la eternidad.

9
<>, repite el viento a todo lo quo hace vivir. Te amo y vives en mí.

viernes, 2 de febrero de 2024

jueves, 1 de febrero de 2024